Este domingo 24 celebramos la Segunda Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. El tema escogido por el Papa Francisco, creador de esta festividad, es “En la vejez seguirán dando frutos”.

En su mensaje el Sucesor de Pedro nos dice que: “La ancianidad a muchos les da miedo. La consideran una especie de enfermedad con la que es mejor no entrar en contacto. (Algunos) Piensan que los ancianos no nos conciernen, y es mejor que estén lo más lejos posible, quizás juntos entre ellos, en instituciones donde los cuiden y que nos eviten tener que hacernos cargo de sus preocupaciones. Es la cultura del descarte.” 

Ese miedo a la ancianidad que sienten lo comprendemos, porque en nuestro país las personas mayores están desprotegidas. El Estado dominicano no ha implementado para ellos, políticas sociales que les permitan vivir esta etapa de sus vidas con dignidad.

Por eso muchos abuelos que residen fuera de la Patria, y que desearían pasar aquí los últimos años de sus vidas, tienen que permanecer en los países que los han acogido, sobre todo en Estados Unidos, donde encuentran centros de cuidados que les ofrecen las atenciones que ameritan, pero sufren la falta de ternura y cariño que les brindarían sus hijos.

El otro elemento al que debemos ponerle atención, es ver cómo la cultura del descarte va ganando terreno en nuestro país. En algunos sectores el amor a los abuelos y abuelas va disminuyendo. Encontramos familias que pudiendo atenderlos, prefieren llevarlos a un asilo, olvidando que la falta del calor familiar, acelera su muerte.

Es lamentable que estemos copiando estilos de vida de otras culturas. Los dominicanos no éramos así.