No juguemos con la vida

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La vida cada uno de nosotros y las actividades diarias giran en torno a valores. Pero estos no dependen de lo que “sintamos”, es decir, no depende de la subjetividad. Por ejemplo, la verdad será siempre un valor, aún cuando todos digamos mentiras. Así, tan complejos son los valores y sus relaciones con las personas y sociedad, que existe una disciplina filosófica para su estudio: la axiología. Esta asume como tarea confrontar objetividad y subjetividad, dos dimensiones que son asumidas por la libertad personal de quien es capaz de escoger y aceptar el valor como tal y optar por un bien.

Tomemos de la pandemia un ejemplo para ilustrar cómo el valor no cambia, aunque nuestra percepción de su importancia sí puede variar. Una persona sana y saludable tiende a despreocuparse un poco ante el corona­virus: quizá descuida el uso de la mascarilla, el aseo, la distancia preventiva. ¿Y si enferma? Como sobreviviente, estimará más su salud, la labor de los mé­dicos, los protocolos sanitarios, exhortará a otros al cuidado. El valor salud en esta persona se ha acrecentado y llega a extremos no pensados.

No esperes a vivir esta experiencia. Sigue actuando con res­ponsabilidad ante la pandemia. Cuídate, y cuida a los tuyos. Está en juego el valor mayor: la vida