¡NAVARRETE LLORA AL PRESIDENTE DE ASAMBLEA QUE NOS DIJO ADIÓS!

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Pbro. Ramón M. Pacheco F.

El pasado domingo 1 de mayo, falleció en la paz del Señor Don Diógenes Andrés Fernández Cruz, un Presidente de Asamblea apasionado de su vocación de servicio y un grande de alma misionera de los más pobres entre los pobres. Sus pies de misionero profético y servidor recorrieron las calles, los barrios y los templos de Navarrete. Se distinguió por su carisma de servicio, hombre de oración, consejero matrimonial: ¡Qué bendición! ¡Toda la vida para el Señor! Y el Señor en toda su vida, como su centro, su fuente, su amor.

¿Quién fue Don Diógenes Andrés Fernández Cruz?

Nació en Rancho Arriba, de Las Lagunas, Moca, Espaillat, el 12 de diciembre de 1942. Hijo del señor Rafael Fernández, agricultor y Luisa Cruz (Titaguín), ama de casa. Es el séptimo de catorce hermanos, tres de ellos religiosos. Estudió en la escuela de Las Lagunas hasta el Sexto Grado. Al finalizar los estudios se va a Tenares a casa de unos familiares que tenían almacenes. Ahí comienza su actividad como comerciante.

Se independiza y empieza a vender de pueblo en pueblo. En un viaje a Pontón de Villa Bisono, Navarrete, conoce a María Margarita Checo; y luego de cinco años de noviazgo deciden casarse un 14 de octubre de 1967. Procrean cinco (5) hijos, de los cuales le sobreviven tres: Diógenes Rafael (fallecido), Luis Antonio (fallecido), Williams Andrés, Margarita Edilia y Mary Nieves. En 1978  se mudan a Villa Bisonó, Navarrete, y emprende un negocio que le ponen por nombre “Tienda Las Margaritas”, negocio icónico de este pueblo. 

Su madre, devota de la Virgen de Schoenstatt le inculcó el amor a la Vírgen, y su padre el amor a la familia. Era un hombre solidario, le gustaba visitar a sus familiares, no importaba donde estaban. Conocía la República Dominicana de Norte a Sur, de Este a Oeste. Fue cursillista de cristiandad, Presidente de Asamblea (misión en la que formó muchas comunidades), adorador.

A pesar de tener una formación cristiana, no fue hasta la muerte trágica de su segundo hijo, que decide dedicar su vida a mostrar el amor de Dios por medio de todos los ministerios del cual era parte. Hombre con una Fe férrea, no dudaba en ayudar a quienes lo necesitaran. Sus obras de caridad fueron incontables. Al final de su vida donó el terreno dónde hoy está la Cuasiparroquia San Ignacio de Antioquia en Navarrete. Dio hasta que doliera, le inculcó a su familia el amor por el prójimo, y que Dios es misericordioso. Dedicó toda su vida a su familia, a su Iglesia Católica, y a su comunidad.

En su memoria se celebró el novenario en la Parroquia Santa Ana, contando con la participación de los sacerdotes: Enriquillo Núñez (Pepe), Ignacio Cabrera, Enerio Valerio, Leonardo Casimiro, Antonio Rodríguez, Darinel Reyes, Edwin Alonso,  César Hilario,  José Luis Reyes,  José Olivo,  Carlos Santana, Ballardo, a quienes les agradecemos el gesto de solidaridad para con la familia Fernández Checo y para con todo el pueblo de Navarrete.

En definitiva, el testimonio de Don Diógenes superan sus discursos. Digno de mencionar fue su dedicación a la Cuasiparroquia San Ignacio de Antioquía, siendo un verdadero hombre de Dios que olió a ovejas. Descanse en paz.