Miles de familias católicas piden una vez más el rescate de los valores y la defensa de la Vida humana desde la concepción hasta la muerte, en la tradicional caminata Un Paso por mi Familia

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Santo Domingo, D.N.-  Mons. Jesús Castro Marte,  Mons. Ramón Benito Ángeles Fernández y Mons. Faustino Bur­gos Brisman, Obispos Auxiliares de la Ar­quidiócesis de Santo Domin­go, encabeza­ron la caminata multitudinaria compuesta por familias católicas y de otras de­nominaciones cristianas, que con pancartas en manos vo­ciferaban: ¡Forta­le­cidos por la Eucaristía Salve­mos Las 2 Vidas! en la tradicional caminata Un Paso por Mi Familia.

La caminata partió de la Av. George Washington esq. Abraham Lincoln, hasta el parque Eugenio María de Hostos, frente a la plaza Juan Barón, donde fue recibida con una obra de teatro musical, basada en las tres cau­sales.

Tras la presentación se llevó a cabo la Eucaristía presidida por Mons. Jesús Castro Marte, y en su homi­lía destacó que “nuestro mundo, es un mundo globali­zado, también se ha globali­zado la confusión, estando ésta presente en casi todos los estratos de la actividad humana, tanto a nivel indivi­dual como social, político, religioso, intelectual y cultural. De esta forma la barre­ra entre lo cierto y lo errado, lo verdadero y lo falso, va cayendo en tal grado que lo que era correcto ayer es considerado hoy como equivocado, y viceversa.

 

Agregó que la fami­lia, tu familia, nuestra fami­lia, está siendo golpeada por ese estado globalizante de la confu­sión, de la inversión de valo­res. Pero no debemos olvidar que:

1.- La institución de la fa­milia es contemplada en el plan de Dios.

2-Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: llamándolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor. Al crear al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, Dios les dio un objetivo bien definido: “sean fecundos y multiplíquense, llenen la tie­rra y sométanla” (Gn 1, 28). Era la primera familia que se constituía, y fue formada por las propias manos divinas. Creándola a su imagen y conservándola conti­nuamen­te en el ser, Dios ins­cribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsa­bilidad del amor y de la comunión.

 

3.- Dificultades a las que se enfrenta la familia hoy: ¿desafíos, retos, posibilida­des?

-En los jóvenes, alarga­miento del noviazgo durante años y años, y aumento de las convivencias sin compromiso (las así llamadas “parejas de hecho”, “amigos con derecho”).

-El elevado número de di­vorcios y de embarazos en muchachas muy jóvenes (adolescentes) o en mujeres sin casar.

-Uso del aborto como me­dida para “remediar” emba­razos no deseados, fuera o dentro del matrimonio. (El Papa le llama sicariato mo­derno, y se pregunta: ¿cómo puede ser terapéutico o civil aceptar el quitar la vida en el vientre materno?). –caso Emely/abuela ¡asesina! “No existe el derecho al aborto (a matar), existe el derecho a la vida. De ahí nuestro reclamo a las autoridades competen­tes, de que fomenten políticas públicas que garanticen la salud de la madre y de su hijo/a por nacer. Les exhortamos a que no manchen con sangre inocente las páginas de nuestra historia actual, y honremos a Dios y a nuestra Patria.” (Comunicado de la CED).

-Aumento de la dependencia respecto a drogas, be­bidas alcohólicas y porno­grafía, lo que lleva muchas veces a serios daños psico­lógicos, de salud y en la convivencia con los demás.

-Falta de esperanza en conseguir trabajo entre quie­nes terminan los estudios, o en adultos que han perdido el empleo que tenían anteriormente.

-Precios muy altos (prácticamente prohibitivos) para conseguir un apartamento o una casa. Los diversos segu­ros de los que hay que pro­veerse.

-La educación, la salud deficiente (¡algunos afirman que éste ha colapsado!).

-Falta de valores: Deseos de conseguir un “dinero fácil” (lotería, quinielas, juegos de azar con apuestas) que casi nunca llega a la ma­yoría, y que a no pocos pue­de llevar a serias pérdidas económicas.

-En el campo espiritual, pérdida de la fe cristiana en muchas personas, y búsqueda de alternativas o de suce­dáneos (técnicas New Age, recurso a métodos de auto superación humana, fáciles terapias psicológicas para uso y consumo de cada uno).

Se podrían señalar otros muchos aspectos que gravitan sobre la familia. El pano­rama no es, ciertamente, ha­lagüeño. Parecería que las sombras son superiores a las luces, que la esperanza ha quedado relegada a pocos corazones optimistas.

 

A sabiendas que la fami­lia deja una huella imborrable en el corazón de los hijos. Bas­ta conocer a los pa­dres para comprender, mu­chas, veces, por qué un mu­chacho/a es sano/a y jovial, o por qué es incapaz de estar cinco minutos tranquilo en una silla delante del profesor de mate­máticas.

 

El aumento del “bienestar” (se nos repite que vivimos con más dinero, mejor comida, acceso a “lujos” que en el pasado eran privilegio de pocos) no ha sido acompañado por un aumento de sere­nidad interior, sino por an­gustias, por miedos, por in­seguridades (¡paso del ano­nimato a la fama!).

 

3-Transmitir la fe en la familia

 

A sabiendas de que la familia deja una huella im­borrable en el corazón de los hijos. Basta conocer a los pa­dres para comprender, mu­chas, veces, por qué un mu­chacho/a es sano/a y jovial, o por qué es incapaz de estar cinco minutos tranquilo en una silla delante del profesor de matemáticas. Esta verdad, tan sencilla como tremenda, nos lleva a preguntarnos: ¿qué hacer para ser buenos padres? La respuesta no es fácil, pues existen cientos de técnicas educativas. Además, sobre lo que hay que enseñar, existen muchas teorías, y no todos están de acuerdo sobre lo que sea mejor para los hijos’’. Fueron parte de las palabras del Obispo Auxiliar de Santo Domingo.

Fue leído además un ma­nifiesto preparado por el equipo coordinador de la Ca­minata Un Paso por Mi Fa­milia, donde afirmaron  reco­nocer, sin lugar a dudas que la República Dominicana ne­cesita un Código Penal actualizado, que respete la vida como bien sagrado e inviola­ble en la Constitución Domi­nicana y que provea al sistema judicial de los adecuados mecanismos de prevención, persecución y sanción de crímenes y delitos, con el que se garantice la protección de los derechos de los ciudadanos y de su seguridad, en atención a la realidad social actual.

Haciendo un llamado especial a los Poderes del Estado, para que por el bien de la sociedad dominicana que, siendo fieles a su misión y a su juramento por Dios, por la Patria, por su Honor y por su Conciencia, de respe­tar y hacer respetar la Cons­titución y las leyes; actúen respetando el DERECHO A LA VIDA desde su concepción hasta la muerte natural, tal y como está consagrado en el Artículo No. 37 de nuestra Constitución; que proteja a la FAMILIA como fundamento de la sociedad y los derechos de dentro de ella se base la educación de sus hijos.

La actividad concluyó con bendición y el envío a todos y todas a seguir lu­chando por el rescate de los valores familiares y la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte.