Milagros Altagracia Batista viuda de Martínez “Todavía no puedo morir, tengo mucho bien por hacer”.

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Nació el 27 de mar­zo del año 1944, en la comunidad de Mao Adentro. Es la tercera hija de los esposos Rafael Augusto Batista y Damiana García; fa­llecidos. Tiene siete hermanos y tres hermanas.

Fue bautizada a los 6 meses de edad y a los 7 años inicia a la catequesis, haciendo la pri­mera comunión a los 9 años, pasando a formar parte de las hijas de María y la Cruzaditas.

Entre sus gratos re­cuerdos tiene la prime­ra vez que fue a la iglesia, a los 6 años, el día de la Santa Cruz, el 3 de mayo de 1950, en compañía de su abuela paterna doña Mercedes Bernard, quien era de­vota de la Santísima Virgen y Jesús Sacra­mentado; su tía paterna Sor Carmen Batista, quien era religiosa de las Hijas de la Caridad del Cardenal Sancha.

Inició sus estudios primarios en la escuela Sibila, de Mao, alcanzado el séptimo grado de escolaridad; lo que le permitió realizar cursos técnicos de corte y costura, bordado, bisu­tería, velas y velones aromáticos, cocina; para luego asumir el rol de profesora en esas ramas.

El 18 de febrero del año 1962 se unió como pareja a José Rafael Martínez; fruto de esta unión son sus hijos: José Rafael, Licenciado en Filosofía; José An­tonio, seguridad; Mi­guelina Altagracia, Licda. En Contabili­dad; Pedro José, Sacer­dote; Josefina Altagra­cia, Lic. en Derecho, y Josefina Mercedes, Re­ligiosa. La bendición de este matrimonio se multiplicó, teniendo siete nietos y siete bisnietos.

El 26 de febrero del año 1972, contraen Ma­trimonio canónico co­mo lo manda la Santa Madre Iglesia, con el apoyo de su esposo; pasa a formar parte de la Hermandad del Co­razón de Jesús y la Le­gión de María. En estos grupos se dedica a trabajar con los enfermos, encarcelados, necesitados. Luego forma parte de los misioneros. El 22/03/1990 hace el Cursillo de Cristiandad, para actuar bajo el lema “Cristo y yo mayoría aplastante”.

Los sacramentos han sido el eje central de la familia desde la Unción de los Enfer­mos, Bautismo, hasta el Orden Sacerdotal. Con el sacramento del Ma­trimonio por la Iglesia, logró que su esposo nunca faltara a la misa dominical para recibir la Eucaristía.

El 15 de junio del año 2017, día de Cor­pus Christi, muere su esposo José que la acompañó durante de 54 años.

Ella, en la comuni­dad de María Auxilia­dora continúa su labor social, la que inició en el año 1988, con la fundación de la junta de vecinos la Milagrosa, y luego con el centro de Madres “La Esperanza”, miembro de la Co­ordinadora de Mujeres del Cibao (CMC) para lograr el arreglo de ca­lles, cañadas, el tendido eléctrico, servicio de agua potable, capacitación de mujeres, jó­venes y niños; control de la delincuencia, mediante orientación a los jóvenes, impartiendo cursos y talleres.

Su lema de Vida: “Todavía no puedo morir, tengo mucho bien por hacer”.