Los derechos de los trabajadores se basan en la naturaleza de la persona humana

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301 Los derechos de los trabajadores, como todos los demás derechos, se basan en la natura­leza de la persona humana y en su dignidad trascendente. El Magisterio social de la Iglesia ha considerado oportuno enunciar algunos de ellos, indicando la conveniencia de su reconocimiento en los ordenamientos jurídicos: el derecho a una justa remuneración; 651 el derecho al descanso; 652 el derecho « a ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física de los trabaja­dores y no dañen su integridad moral »; 653 el derecho a que sea salvaguardada la pro­pia personalidad en el lugar de trabajo, sin que sean «conculcados de ningún modo en la propia conciencia o en la propia dignidad»; 654 el derecho a subsidios adecuados e indispensables para la subsistencia de los trabaja­dores de­socupados y de sus familias; 655 el derecho a la pensión, así como a la seguridad social para la vejez, la enfermedad y en caso de accidentes relacionados con la prestación laboral; 656 el derecho a previsiones socia­les vinculadas a la materni­dad; 657 el derecho a reunirse y a asociarse.658 Es­tos derechos son frecuentemente desatendidos, como confirman los tristes fenómenos del trabajo infraremunerado, sin garantías ni representación adecuadas. Con frecuencia sucede que las condiciones de trabajo para hombres, mujeres y niños, especialmente en los países en vías de desarrollo, son tan inhumanas que ofenden su dignidad y dañan su salud.