LOS CATÓLICOS Y EL CONCORDATO

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El estado del Vaticano, es un estado como cualquier otro, con la peculiaridad que para nosotros los católicos es la ´´santa sede´´, donde vive el punto de comunión de todos bajo la figura del Papa, que es el sucesor de Pedro, desde donde brota nuestra tradición de fe cristiana. Como Estado, el Vaticano, puede hacer y lo hace, múltiples acuerdos con países y organismos internacionales o Concordato, uno de esos acuerdos lo hizo con nosotros en el 1954 en tiempos de Trujillo, y dichos acuerdos se le llama así: Concordato.

Desde hace mucho tiempo entre nosotros hay grupos que vienen poniendo en tela de juicio dicho acuerdo, hasta ha sido tema clave en elecciones pasadas, y todavía, sobre todo con el auge de las sectas protestantes, se sigue hablando de él, hasta incluso algunos pedir su anulación. Recientemente alguien pidió revisión por asunto de inconstitucionalidad, ya que el artículo 45 de nuestra constitución habla de libertad de culto, y en el Concordato se consagra a la Iglesia Católica como religión propia del Estado Dominicano, con todas las prerrogativas que eso conlleva.

El asunto es que constantemente se alude al tema como si fuera algo de vida y muerte para el país o hasta para la misma Iglesia, pero no es así, la Iglesia en ningún momento se opondría a una revisión de dicho acuerdo, y si alguno intentase  suprimirlo, también a nuestra Iglesia no le afectaría en lo que le es propio  en cuanto al anuncio del evangelio, tal vez al que más le costaría sería al propio Estado dominicano y lo sufriría el gobierno de turno, pues dicho acuerdo, ayuda en cierta forma a los gobiernos para ciertos acuerdos y facilidades con otras naciones u organismo con lo cuales el Estado Vaticano es afín.

Ahora bien en aquel momento que se firmó la mayoría de los dominicanos se definía católico, lo que vendría a ser un reconocimiento en ese entonces de esa mayoría religiosa que habitaba el país, ya sea por la Santa Sede o por el Estado dominicano mismo. Pero tal vez el hecho de que se hizo en tiempos de la tiranía, y como dicen algunos, que fue buscando el tirano cierta legitimidad y apoyo internacional, trae a contraste el acuerdo y crea sus dudas y resquemor. Pero el acuerdo está y hay que cumplir con él, guste o no nos guste como ciudadanos, convendría al gobierno de turno analizarlo y actuar en consecuencia, a eso creo que nadie se opone, e incluso hay católicos que lo critican y repudian, como hay otros que lo apoyan y defiende. Como también se da de que algunos preceptos no se cumplen, e incluso en los últimos tiempos se han dejado de cumplir por algunos gobiernos de turnos, al igual que se han tomado medidas de orden religioso que contradicen lo acordado y nadie por la parte católica  ha protestado o argüido algo al respecto, como los que en estos días han elevado ciertos recursos de inconstitucionalidad.

Creo que basados en el contexto religiosos que se vive en el país, cualquier revisión es viable, pero no por ello se deba suprimir, pues los católicos seguimos siendo mayoría, y de alguna manera esto pesa en el quehacer nacional y religioso del país, y que se sepa que el acuerdo no es con la Iglesia dominicana sino un acuerdo entre estados libres y soberanos; pero todo esto me hace recordar algo que decía Mons. Vinicio Disla cuando estaba entre nosotros, él decía, que en una parroquia había un grupito que amaba al sacerdote, otro grupito que no quería nada con el sacerdote y que había la inmensa mayoría que le daba igual, creo que hoy día algo así pasa con los católicos y el Concordato entre nosotros.