La Santa que nos visitó

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El pasado 4 de septiembre se cumplieron dos años de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. La Plaza de San Pedro, en Roma, es testigo de la multitud que se congregó en el lugar y así  participar de un acto lleno de fe, gratitud y  recuerdo agradecido hacia una mujer que hizo del amor a los demás, un estilo de vida.

Su peregrinar por la vida la coronó con el servicio a los empobrecidos y desamparados. Con su trabajo apostólico nos enseñó que debemos amar hasta que nos duela. Nos dijo que “en el rostro de los pobres y olvidados veo a Cristo vivo que tiene hambre y sed de justicia”.

Esta Santa,  elevada a los altares, estuvo en nuestro país en julio de 1982. Las Matas de Farfán, Elías Piña, San Juan de la Maguana y el barrio María Auxiliadora, fueron algunas de las poblaciones visitadas por tan fiel seguidora de Jesús de Nazaret, aquél que nos dejó las bienaventuranzas.

La obra de la Madre Teresa de Calcuta debe llevarnos a un compromiso permanente para desterrar las causas que generan tanta pobreza en nuestro país y en otras latitudes.

Vivimos en una sociedad donde el individualismo crece a ritmo acelerado, creando una fábrica de empobrecidos. Vemos que el crecimiento económico no es compartido y que la brecha entre los que pueden y los abandonados aumenta, y esto genera violencia.

Que la Madre Teresa de Calcuta, la Santa que pisó nuestras tierras, ruegue al Padre Creador para que nos haga más sensibles frente al que sufre, a la vez que sentemos las bases de un presente y futuro mejor para nuestros pueblos.