La Palabra “Habla Señor que tu siervo escucha”

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La Palabra “Habla Señor que tu siervo escucha” Ya circula el número once de la revista de pensamiento cristiano Raíces, que tiene como tema “La Palabra”, inspirada en ese bello diálogo entre Dios y Samuel que nos narra el primer libro de Samuel, 3, 9, en que a la llamada de Dios a Samuel: “Samuel, Sa­muel”, Samuel contesta “Habla Señor, que tu siervo escucha”. Raíces es una producción del Centro de Teología de los Dominicos, de la Facultad de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica, del Instituto Nacional de Pastoral, del Seminario Santo Tomás y del Instituto Superior Bonó. En este número, la publicación incluye los ensayos “Experiencia, mística y poe­sía”, de Jit Manuel Castillo OFM; “Actualidad de la exégesis patrística y medieval”, de Dirck Leenman S.J.; ¿A los protestantes, el púlpito, a los católicos, el altar?, de Manuel Maza S.J.; “Volver a la palabra”, de José Dunker; “La Sagrada Escritura y el anuncio de la Palabra”, de Pedro Acevedo FSC; “Lectura orante, la meditación”, de Víctor González Martínez y “La sabiduría del gallo”, de Juliana A. Triana, OP. El editorial está a la firma de su director Cristhian Espinal, SJ. El ser humano se distingue de todos los otros seres vivos por el hecho de “tener palabras”. Gracias a la palabra se construye el pensamiento, se articula el sentido interior y se sale al encuentro de los demás; es decir, la palabra es un medio que articula el ser humano en una red de relaciones y sentidos (logos). La palabra pertenece a la dimensión simbólica, es trascendente; por ese motivo el ser huma­no se pregunta por el sentido y de hecho da sentido a sus acciones y expresiones. La palabra es un medio privilegiado a través del cual los seres humanos nos comunicamos. La comunicación es mucho más que pasar información. San Ignacio dice: “el amor consiste en comunicación” (EE 231). Desde ese sentido, la pala­bra es creadora en el Génesis: Dios comunica la existencia al mundo en todas sus dimensiones. Y más aún, en ese mismo sentido, el Nuevo Testamento atestigua que “la palabra se ha hecho carne”: Dios mismo se da y comunica con el género humano. De venta en las librerías Paulinas de Santiago y Santo Domingo, en las librerías de los arzobispados de Santiago y Santo Domingo y en De Colores, de la Casa San Pablo, de Santo Domingo.