¿La Junta Electoral? Una incertidumbre

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Hay que estar al tanto. ¿Qué pasa con la Junta Central Electoral? La historia de anteriores procesos electorales y el descrédito a que fueron llevados miembros de la Junta, personas de ganada idoneidad, es triste. Hay una gran incertidumbre. Se teme que procesos semejantes a otros tristes anteriores se puedan estar gestando y se repitan. Y se atasque y retroceda la democracia dominicana.

 

Bueno, cuando se eligió a los miembros actuales de la Junta nació, en muchos, una expectativa de buena eficiencia y seriedad. Cuando salieron los resultados de la encuesta Gallup, el 17 de mayo, nos sorprendió que la desconfianza de la Junta era del 55%. Pero el 13 de mayo se había desatado el tema del voto de arrastre que se ha difundido por amplios sectores nacionales y ha revelado temas subyacentes: La interpretación de la misma Consti­tución, que en su artículo 208 esta­blece que el voto es “personal, libre, directo y secreto, ” y la desconfianza hacia la legislación electoral, como es la Ley 33-18 sobre partidos políticos. Además, emergió una sospecha hacia el personal de la Junta, vistas las diferencias entre sus miembros, la decisión de algunos partidos que prefieren el voto de arrastre, y ahora por último la “pelotera” de las cortes ( TSA, TSE y TC) que se declaran incompetentes para conocer el tema del “arrastre”.

 

Se augura un conflicto, ya repetido en anteriores elecciones, en que acciones opacas de algunos miembros del personal de la Junta crearon una especie de sospecha, se denunciaron manipulaciones calladas, se impugnaron decisiones, y hasta se tuvo que apelar a la asesoría externa o más a la intervención de organismos y gobiernos extranjeros. Una incertidumbre.

Lo que en el fondo está presente, así lo creemos, es el proceso realmente democrático de las eleccio­nes. Votar no es solo emitir un voto el día de las elecciones, es identificar a los candidatos, conocer sus programas, dar seguimiento a sus acciones, crear mecanismos de critica y hasta de sanción.

 

La democracia casi más que votar es conocimiento y responsabi­lidad del elector sobre el elegido. Es por eso que hay una vinculación y responsabilidad entre dos personas: elector y elegido.

El arrastre, es decir, pasar mi voto a una persona por la cual no he votado y mucho menos conozco, no es ni personal ni democrático.