La globalización: Oportunidades y riesgos

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372 También la polí­tica, al igual que la economía, debe saber ex­tender su radio de acción más allá de los confines naciona­les, adquiriendo rápidamente una dimensión operativa mundial que le permita dirigir los procesos en curso a la luz de parámetros no sólo económicos, sino también morales. El objetivo de fondo será guiar estos procesos asegurando el respeto de la dignidad del hombre y el desa­rrollo completo de su perso­nalidad, en el horizonte del bien común.762 Asumir semejante tarea, conlleva la res­ponsabilidad de acelerar la consolidación de las instituciones existentes, así como la creación de nuevos organismos a los cuales confiar esta responsabilidad.763 El desa­rrollo económico, en efecto, puede ser duradero si se rea­liza en un marco claro y defi­nido de normas y en un am­plio proyecto de crecimiento moral, civil y cultural de toda la familia humana.

 

  1. d) Un desarrollo integral y solidario

 

373 Una de las t­a­reas fundamentales de los agentes de la eco­nomía internacional es la consecución de un desarrollo integral y solidario para la humanidad, es decir, « promover a todos los hombres y a todo el hombre ».764 Esta tarea requiere una concepción de la economía que garantice, a nivel internacional, la distribución equitativa de los recursos y res­ponda a la conciencia de la interdependencia –económica, política y cultural– que ya une definitivamente a los pueblos entre sí y les hace sentirse vinculados a un úni­co destino.765 Los problemas sociales adquieren, cada vez más, una dimensión planeta­ria. Ningún Estado puede por sí solo afrontarlos y resolverlos. Las actuales generacio­nes experimentan directamente la necesidad de la solidaridad y advierten concretamente la importancia de su­perar la cultura individualis­ta.766 Se registra cada vez con mayor amplitud la exigencia de modelos de desarrollo que no prevean sólo «de elevar a todos los pueblos al nivel del que gozan hoy los países más ricos, sino de fundar sobre el trabajo solidario una vida más digna, hacer crecer efectivamente la dignidad y la creatividad de toda persona, su capacidad de responder a la propia vocación y, por tan­to, a la llamada de Dios ».767