La Escuela

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Ha sido un proceso trabajoso, pero finalmente el miércoles 20 se reunió el Consejo Nacional de Educación y llegó a un consenso sobre la situación de la educación en estos días de pandemia, situación nada fácil.

 

Pero he aquí el resultado.  El Consejo Nacional de Educación, encabezado por el ministro Antonio Peña Mirabal, y con la presencia de 21 de sus 28 miembros, aprobó la promoción general condicionada de los estudiantes del sistema público y privado que cursan el presente año escolar.

El presente año académico terminará el 19 de junio, y  la promoción general condicionada está sujeta a que los estudiantes que no alcancen el 70 % en secundaria y 65 % en primaria, estarán en un proceso de recuperación del 1 al 19 del mismo mes. Se señala que en caso de que el educando, a criterio del docente, no haya cumplido con los indicadores de competencia, pasará a un tercer proceso de nivelación a principios del próximo año escolar para aceptar su promoción.

El próximo año escolar se iniciará el 24 de agosto
y dependiendo el curso que tome la pandemia en el país, se implementará un plan de reforzamiento y nivelación escolar donde los docentes y estudiantes reforzarán los contenidos cursados durante los meses de educación virtual por la cuarentena.

También se aprobó la posposición para el mes de septiembre de la aplicación de las Pruebas Nacionales para los estudiantes del sistema público y privado a nivel nacional. Las Pruebas Nacionales se programaron para la primera semana de septiembre, siempre que las condiciones de sanitarias y el protocolo del Ministerio de Salud Pública lo garanticen.

Sobre la inscripción de los estudiantes egresados al sistema universitario, el MINERD y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) dispondrán de las acciones a seguir para que los mismos no sean perjudicados por la actual posposición.

Hubo reconocimientos. Del Ministerio a los estudiantes en el proceso formativo, a las familias por su participación activa y por los roles didácticos que han fortalecido las relaciones intrafamiliares y las escuelas. De la ADP a la comunidad educativa, a las autoridades del Ministerio para que la Revolución Educativa no se detenga. Y del presidente de la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela, Jaime Tolentino, al esfuerzo de la docencia virtual en medio de la pandemia.

Todo da a entender que en este consenso se salva todo lo que se pueda salvar de este año escolar y se augura un nuevo año con ideas conversadas y compartidas.

De todas maneras, algo más se podría hacer, nos parece. Mas allá de matemáticas y español, de pasar de curso, esta pandemia nos ha dejado unos temas y cuestionantes que nos piden no pasar por alto esta dramática experiencia vivida. Pensadores de nivel, pensemos en Harari, el filósofo-historiador judío que nos previno advirtiendo que la “humanidad encara ahora una crisis global, quizás la mayor crisis de nuestra generación. Las decisiones que los pueblos y los gobiernos tomen en las próximas semanas probablemente moldearán el mundo por los próximos años. Esas medidas no solo moldearan nuestro sistema de salud, sino también nuestra economía, política y cultura.” Stiglitz, el economista americano sostiene que la pandemia está cuestionando el liberalismo económico pues “se está demostrando el error fundamental del liberalismo y es que los mercados por sí solos no pueden manejar esta crisis, por eso estamos acudiendo al Gobierno. Los mercados tampoco nos prepararon porque siempre tienen una visión incompleta de los riesgos.”  Y el padre Sosa, superior general de los jesuitas nos invita a “echarnos al hombro las estructuras mundiales enfermas para curarlas, es decir, estamos llamados a comprometernos eficazmente en la transformación del actual orden mundial, que muestra cada día más sus limitaciones para crear las condiciones de una vida humana digna para todas las personas, todos los pueblos y sus culturas.”

Antes y más básico que todo lo acordado es la disposición – volvemos a reiterar ideas expuestas en un artículo pasado – “a creer en la educación, a sacar las lecciones de la pandemia sobre el mayor conocimiento y respeto de la naturaleza, al ordenamiento de las relaciones sociales y al fomento de una espiritualidad que nos abra ante el misterio de la vida.”