JESÚS nos dice: «Aprendan de mi que soy manso y humilde de corazón». (Mateo 11, 29)

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Apreciado lector les puedo asegurar que en este texto Bíblico, del Evangelio de Mateo, nuestro Señor Jesucristo nos da la clave para la verdadera paz y felicidad que anhelamos y el poder para caminar hacia la Santidad y Vida Eterna.

Jesús nos manda a aprender de Él. Nos está hablando de adquirir el conocimiento de Él. Nos está transmitiendo lo suyo.

Es muy importante para noso­tros, que nos llamamos cristianos, descubrir lo específico que está haciendo en sus palabras, ya que no nos está hablando de aprender a hacer milagros, de resucitar a los muertos, ni de transformar el agua en vino, sino de aprender de él. Nos está revelando su pensamiento más íntimo. Jesús nos hace pensar en dos palabras claves: MANSEDUMBRE Y HUMILDAD.

 

Mansedumbre: Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra mansedumbre se refiere a la condición de manso; y la palabra manso queda definida como condición benigna y suave. Dicho de un animal que no es bravo. Dicho de una cosa: apacible, sosegada, tranquila. Aire man­so, corriente mansa.

Para poder comprender y entender la palabra humildad, solo tenemos que acudir a la vida y enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, al cual seguimos, y verla desde su nacimiento y vida pública.

Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre. (Lu­cas 2, 6-7)

Jesús reuyó siempre las tentaciones populares de hacerle rey. (Juan 6, 15).

Jesús, el “Rey de la Gloria” (Sal­mo 24, 7-10), entra en Jerusalén su Ciudad, “montado en un burro”.

“Salta, llena de gozo, oh hija de Sión, lanza gritos de alegría, hija de Jerusalén. Pues tu rey viene hacia ti; él es santo y victorioso, humilde, y va montado sobre un burro, sobre el hijo pequeño de una burra.” (Za­carías, 9 – 9).

Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños (Mateo, 15-16) y los “pobres de Dios” que le aclamaban (Lucas 19, 38).

María presenta al Verbo en la humildad de su carne dándolo a conocer a los pobres. (Lucas 2, 15-19).

«“Se hizo obediente, tomó la condición de esclavo y murió en una cruz”.» (Filipenses 2-9).

“Yo estoy entre ustedes como el que sirve”.

“Pues ¿Quien es más importante: el que esta sentado a la mesa o el que sirve? El que esta sentado; ¿ No es cierto”? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve”. (Lucas 22, 27).

“El más importante entre ustedes se portará como si fuera el último, y el que manda como el que sirve”. (Lucas 22-26).

Jesús nos enseña la nueva ma­nera de vivir propia de los hijos Dios.

En el texto de Lucas 14 , 7-11 de «”Los convidados a las bodas”» o «”Los primeros asientos”».

Esta advertencia de Jesús en los textos indicados apuntan a una de las principales causas de injusticia. «Una sociedad que induce con quienes debemos de compartir o más convivir, cada quien se cuelga de quien está en un peldaño superior, aisla y desampara a los más débiles».( Reflexión del Magisterio de la Iglesia al pie del texto en la Bíblia).

«Jesús lava los pies a sus discipulos, (Juan 13, 4-12)».

Acá Jesús nos enseña, en un gesto trascendente y significativo, que debemos ser servidores como El, Nuestro Señor y Dios, lo es.

«Yo les aseguro: Si no cambian y se hacen como los niños, no entra­rán en el Reino de los Cielos. Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos». (Mateo 18, 2-41).