Influencia de las emociones en el dolor de espalda

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“El arte de ser sabio es el arte de saber lo que hay que pasar por alto”. William James.

El dolor de espalda es una de las razones frecuentes en las consultas médicas, el ausentismo laboral y una de las principales causas de discapacidad en el mundo. El dolor es una experiencia neurológica transmitida por nuestro sistema nervioso.

La espalda es una de las estructuras humanas con mayores receptores nerviosos, en ese tejido muscular recae la información emocional; por lo que sí existe mucha recepción nerviosa en esta zona hará que se manifieste dolor de espalda,  que  puede variar desde un dolor muscular hasta una sensación de ardor o dolor muy agudo o punzante.

La espalda es el sostén del cuerpo, el pilar de la estructura ósea y muscular. Representa el apoyo en la vida y simboliza sobre todo lo que soportamos en la vida. El dolor de espalda suele ser uno de los síntomas físicos más frecuentes en  pacientes con depresión o ansiedad generalizada.

El cuerpo humano es una red de vida, diseñada y programada por el cerebro. El área de la asociación límbica de la corteza cerebral, la cual se encuentra en el polo anterior del lóbulo temporal, está relacionada con el comportamiento, las emociones y la motivación.

La acumulación gradual de emociones negativas son desencadenantes del dolor de espalda. En esos estados caracterizados por la angustia, el miedo, la decepción o el desánimo lo que hay en nuestro cerebro es un desequilibrio químico. Una irregularidad entre la serotonina y la norepinefrina  que genera un incremento en la percepción del dolor.

El doctor Benson Hoffman ,  explica que casi el 80% de personas experimentará en alguna ocasión dolor lumbar. Se trata de la afección más común y qué vendría a demostrar cómo afectan las emociones a la espalda y, en concreto, cómo el sufrimiento emocional asociado a la tristeza o la decepción se localiza en esta área del cuerpo.

Existen dolores de espalda cuya causa orgánica no se refleja en ningún tipo de estudios, debido a que provienen de emociones mal gestionadas. Detrás de ese dolor de espalda, pueden esconderse problemas financieros, familiares, de pareja o laborales.