Hacia la Canonización de Carlos de Foucauld

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Carlos de Foucauld – Camino de Santidad

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El vizconde Carlos Eugenio de Foucauld nace en una familia noble y cristiana el 15 de septiembre de 1858, en Estrasburgo, Francia. Temprano recibió los sacramentos de iniciación cristiana. Influenciado por amigos y lecturas frívolas, pierde la fe a los 16 años, se entrega a una vida desordenada, experimenta la esclavitud del mal, sumergido en la oscuridad espiritual.

Impactado por el testimonio de piadosos musulmanes, en su viaje de exploración a Marruecos y de forma determinante por la acogida, testimonio y amor silencioso de su prima María, mujer inteligente y de profunda vida cristiana y la intervención de un sabio y santo sacerdote, Carlos se reencuentra con Dios en el sacramento del perdón y en la Eucaristía en los últimos días de octubre de 1886.

      Y comienza su discernimiento de cómo “vivir sólo para Dios”. Tres años de búsqueda, acompañado por quien será su director espiritual toda la vida. Este le recomienda una peregrinación a Tierra Santa.

      Caminando por las empedradas calles de Nazaret, piensa: aquí vivió Jesús en una vida ordinaria, de trabajo de obrero, pobre, obediente, en silencio, escondido, en oración, la mayor parte de su vida. Toma decisión: quiero imitar lo más exactamente posible a Jesús en su vida oculta de Nazaret. Jesús será su “modelo único”. Desde este momento, su opción definitiva, progresiva y creciente. Nazaret será su vocación, su camino, siguiendo e imitando a su “amado hermano y Señor Jesús”. Ocultamiento, oscuridad, abajamiento, pobreza, trabajo, obediencia, silencio, oración, una vida como la de Jesús en Nazaret.

      Para realizar este ideal, Carlos opta por ingresar en un monasterio pobre. Después de seis años cree que debe ir más allá en pobreza. Deja el monasterio y consagrándose con los votos de pobreza absoluta y castidad se retira a Nazaret sirviendo como mandadero del monasterio de Las Clarisas y viviendo en el ranchito donde se guardaba la leña. Aquí vivirá tres años en una profunda experiencia de Dios en Jesús, con largas horas de meditación y contemplación. Gran parte de sus escritos espirituales tienen su nacimiento en estos años.

      Siempre rechazó ser ordenado sacerdote pues creía que esto lo alejaba de su vida pobre con los pobres. Una experimentada monja Clarisa lo convenció y pudo ver que era un camino más excelente, como Jesús, para servir a los más pobres. Se ordena sacerdote el 9 de junio de 1901. Y en seguida se va al desierto, entre los nómadas del Sahara Argelino, y los más pobres, los Tuareg, con quienes se encarnará los últimos 10 años de su vida. Siempre viviendo el estilo de vida de Jesús en Nazaret.

      El camino de santidad de Carlos está centrado en imitar lo más exactamente posible a Jesús en su vida oculta y escondida en Nazaret, meditando el Evangelio, adorándolo y contemplándolo en la Eucaristía en prolongadas horas, de día y de noche según lo permitieran los pobres, anunciando el Evangelio no con palabras sino con el testimonio de la bondad, la amistad y la fraternidad con todos, pues quería ser “el hermano universal”.

      A él debemos el redescubrimiento del valor purificador y santificador del desierto, presente en toda la revelación bíblica y en los primeros siglos de la Iglesia. Carlos es un camino de vida cristiana y santidad para la Iglesia del siglo XXI.

+ Rafael Felipe Núñez