Entendiendo el pisotón de las pruebas PISA

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Nos fue fatal. Revisemos nuestras actitudes y prácticas. Que las autoridades y especialistas analicen si se gastaron los millones del 4% en la dirección correcta. ¿Necesitamos buscar ase­soría internacional? ¿Tene­mos la metodología adecuada para universalizar las buenas prácticas? Muchas patanas cruzan ciudades, sin frenos, ni luces, exhibiendo la revista comprada, ¿no nos pasará lo mismo a los docentes? ¿Acaso no necesitamos que nos revi­sen? Conozco distritos del sistema educativo nortea­mericano donde usted no puede enseñar nada, si no muestra estar actualizado y donde se estimulan los aprendizajes de los docen­tes con todo tipo de incentivos, los hay con dientes y con bolsillos.

Fijémonos en dos aspectos íntimamente relacionados ya señalados por Don Mario Rivadulla. Ellos ayudan a entender los malos resultados de las pruebas PISA: la falta de verdaderos núcleos familiares y la terrible pobreza que viven mi­llones en nuestro país.

La Iglesia católica junto a otras iglesias y organizaciones se esfuerza en dar todos los pasos necesarios por apoyar los núcleos familiares. La mitad de las familias de nuestro país están en manos de una mujer pobre, desviviéndose por la comida y ropa de los hijos, la vivienda, la salud, el transporte y las mil y una exigencias de la vida diaria. He visto niñas escribiendo penosamente en un cuaderno, sentadas en una silla, haciendo equilibrios, por­que en esa sala, cocina y media habitación mal iluminada, no pueden usar la mesa donde la hermana mayor prepara los escasos alimentos. Afuera, la madre plancha una ropa que jamás se pondrá ninguno de ellos. La educación de jóve­nes en un ambiente pobre y sin ho­rizontes, dará pobres resultados.

La cultura que alegremente fomenta relaciones irresponsables entre el hombre y la mujer, milita contra la fidelidad, base de la fami­lia, la escuela principal.

La pobreza, que aprisio­na a hombres y mujeres en esas cárceles sin rejas que son nuestros barrios, pri­mero les rompe los mejores sueños de la vida, los desespera y los gradúa de inme­diatistas partidos y clientes de partidos, entregando su futuro a la bebida y las bancas de apuestas, tan astuta y legalmente apadrinadas.

Los enamoramientos se convierten en matrimonios en pocos días, y en el rancho, donde todavía duerme una muñeca, una adolescente se vuelve madre.

¿Nos ayudará PISA a levantar los pies?

 

El autor es Profesor Asociado de la PUCMM, [email protected]

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