Por: Isabel Valerio Lora,MSc               Email:isabelvlora@gmail.com

“Dormir es distraerse del mundo” Jorge Luis Borges

El sueño es un período de inconsciencia durante el cual el cerebro permanece sumamente activo. Es un proceso biológico complejo que ayuda a las personas a procesar nueva información, a mantenerse saludables y a rejuvenecer.( nichd.nih.gov,2018)

El viernes anterior al equinoccio de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, éste año fue  el 17 de marzo, con el lema “El sueño es esencial para la salud”.

El sueño afecta el desempeño de las tareas cotidianas, el estado de ánimo y la salud de las siguientes maneras:

Reducir las horas de sueño, así sea apenas una hora, puede dificultar concentrarse al día siguiente y reducir su tiempo de reacción, por lo que influye en nuestro rendimiento.

El sueño insuficiente también nos hace más propensos a correr riesgos y a tomar malas decisiones.

Un sueño insuficiente puede provocar irritabilidad y contribuir a los problemas para relacionarse, en especial en los niños y los adolescentes. Además, las personas que no duermen lo suficiente son más propensas a deprimirse porque el sueño afecta el estado de ánimo.

La falta de sueño de calidad aumenta el riesgo de tener presión arterial alta, enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

La hormona del crecimiento, se produce al dormir, siendo esencial para el crecimiento y el desarrollo. Por lo que si el niño duerme mal puede tener problemas en su crecimiento, en la producción de masa muscular y para combatir enfermedades y reparar el organismo.

Un sueño inadecuado provoca obesidad y diabetes porque algunas hormonas que se producen durante el sueño afectan el uso de la energía por parte del organismo.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que el 48% de la población adulta española y el 25% de la población infantil no tiene un sueño de calidad. Al menos un 50% de la población tiene problemas para conciliar el sueño y un 32% se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador. Ellos sugieren para los adultos destinar al sueño entre 7 y 9 horas diarias, los niños mayores de 2 años más de 10 horas, y los adolescentes al menos 8.

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