El Sínodo: una opción preferencial por los jóvenes

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Estamos entrando en la eta­pa final del Sínodo que se inició el 3 de octubre, han sido tres semanas intensas de trabajo, de muchas horas de escucha y reflexión a partir del docu­mento de trabajo que hemos recibi­do. Ese documento de trabajo al cual se le llama Instrumentum Laboris surgió de las preocupaciones, inquie­tudes, problemáticas, solicitudes y anhelos expresados por los jóvenes en los encuentros pre-sinodales rea­lizados en diferentes partes del mun­do y de las consultas hecha a los jó­venes a través de la web.

En estas tres semanas hemos trabajado los tres temas fundamentales que se nos han propuesto en el Síno­do: 1) la Iglesia en escucha de la rea­lidad, 2) la fe y el discernimiento vo­cacional, 3) caminos de conversión pastoral y misionera; estos te­mas han provocado un gran debate y una profunda reflexión sobre la rea­lidad de los jóvenes en el mundo actual.

El primer momento de reflexión pone su atención en la Iglesia en escucha de la realidad, es el ejercicio que se ha hecho en la escucha atenta de forma muy especial a los jóvenes que han sido invitados de los dife­rentes continentes y quienes nos han contado con mucha madurez y con una gran naturalidad la realidad que están viviendo. Destacaron un conjunto de situaciones que les afecta, entre ellas están las siguientes: a ni­vel social: las desigualdades socia­les y económicas, la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción política, la migración forzada, las guerras, el desempleo, la pobreza, la trata de personas, las divisiones y las fragilidades de las familias entre otras; a nivel religioso: el secularismo, la in­diferencia religiosa, la descristiani­zación, la intolerancia religiosa y los abusos sexuales; a nivel cultural: la educación en las escuelas y universidades que solo se dedican a informar y no a formar, la manipulación y el mal usos de las redes sociales, el cre­cimiento de una cultura inspirada en el individualismo, consumismo, ma­terialismo y el hedonismo; estas rea­lidades han ido generando el fe­nó­meno de los Ninis, jóvenes que ni trabajan ni estudian.

El segundo momento de reflexión se centró en la fe y el discernimiento vocacional. Luego de haber escuchado y conocido las realidades que afectan a los jóvenes por ser los más vulnerables, viene el desafío como Iglesia, que consiste en el acompa­ña­miento de los jóvenes en los dife­ren­tes espacios tanto en la Iglesia como fuera de ella, en el que se dan los tres tipos de destinatarios: los presentes, los alejados y los ausen­tes, como nos dice el Papa en Evangelii Gaudium 14. En este sentido lo que se preten­de es que los obispos, sacerdotes, diáconos, animadores de asambleas, catequistas, laicos comprometidos en sentido ge­neral nos acerquemos más a los jóve­nes para escucharlos y acompañarlos. En esto consiste el discernimiento, en saber escuchar y acompañar a la luz del Espíritu a los jóvenes que buscan orientar y definir sus vidas, es lo que llamamos voca­ción. La­mentablemente muchos jó­ve­nes se han desorientado porque no han en­contrado personas que les es­cu­chen y acompañen en los momen­tos de tomar decisiones importantes.

El tercer momento de reflexión se da después de escuchar y discernir, ahora debemos elegir los caminos de conversión pastoral y misionera, es el enfoque pastoral y práctico que el Sínodo pretende ofrecer en el acompañamiento a los jovenes, pero como la realidad juvenil es tan compleja han surgido varias interrogantes: ¿Qué estamos llamados a dar a nues­tros jóvenes? ¿Cuáles son las prioridades de la acción educativa y pasto­ral? ¿Qué espacios de participa­ción eclesial deben dedicarse a los jóve­nes? ¿Cómo promover el prota­gonis­mo juvenil en una realidad de clericalismo? Como respuesta a estas cuestionantes en el Sínodo se ha in­sistido en una urgente conversión personal y pastoral en nuestra Igle­sia, haciendo nuevamente una op­ción preferencial por los jóvenes y poniendo en marcha una iglesia en salida y a la vez samaritana, con dis­ponibilidad para acompañar a los últimos.

Después de haber reflexionado estos temas en catorce grupos de acuerdo a la lengua, se han entregado las conclusiones a un grupo de peritos y redactores quienes ahora harán el proyecto, para que en estos días sea presentado al Papa y a la asamblea sinodal para ser discutido y votado, de aquí saldría el posible documento final del Sínodo.