El servicio a la cultura

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556 La perfección integral de la persona y el bien de toda la sociedad son los fines esenciales de la cultura:1165 la di­men­sión ética de la cultura es, por tanto, una prioridad en la acción social y política de los fieles laicos. El descuido de esta dimensión transforma fácilmente la cultura en un instrumento de empobrecimiento de la humanidad. Una cultura puede volverse estéril y encaminarse a la decadencia, cuando «se encierra en sí misma y trata de perpetuar formas de vida anticuadas, rechazando cualquier cambio y confrontación sobre la verdad del hombre».1166 La formación de una cultura capaz de enriquecer al hombre requiere por el contrario un em­peño pleno de la persona, que des­pliega en ella toda su creatividad, su inteligencia, su conocimiento del mundo y de los hombres, y ahí em­plea, además, su capacidad de auto­dominio, de sacrificio personal, de solidaridad y de disponibilidad para promover el bien común.1167