El Sagrario Fuente discreta pero abierta

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El Sagrario, silencio que aparenta ne­garse a sí mismo, pero que nos habla constantemente.

Plenitud entre noso­tros pero que luce ausente.

“Vacío” que no es vacío y que nos reconforta con su bondad divina.

Sentido sin sentido, cuando únicamente te percibimos con los ojos humanos.

Verdad descubierta por el corazón quebrado y necesitado.

Descanso para el que lo reconoce sin descaro.

Discreto pero a voces demanda su amor en cada latido de su creación.

Oasis para el alma que descubre su de­sierto existencial.

Esperanza renovadora que vence con su gracia el desaliento aplastante, recordándonos que triunfamos en el Dios único, trino y santo.

A ti Señor, a ti mi Dios, el Ser por excelencia, personificado en el Hijo divino, a ti clamamos y lloramos, pues tú eres la luz vital de nuestra existencia, la savia de nuestro vivir. Preferimos fiar­nos de ti, pues eres nuestro descanso y ­orientación; gracias mi Dios por tanto amor de tu corazón que no merecemos pero que sí necesitamos.

“Amor de ti nos quema, blanco cuerpo; amor que es hambre, amor de las entrañas; hambre de la palabra creadora que se hizo carne; fiero amor de vida que no se sacia con abrazos, besos, ni con enlace conyugal alguno. Solo comerte nos apaga el ansia, pan de inmortalidad, carne divina.

Nuestro amor en­trañado, amor hecho hambre, ¡oh Cordero de Dios!, manjar te quiere; quiere saber ardor de tus redaños, comer tu corazón, y que su culpa como maná celeste se derrita sobre el ardor de nuestra seca lengua, que no es gozar en Ti; es ha­certe nuestro, carne de nuestra carne, y tus dolores pasar para vivir muerte de vida.

Y tus brazos abriendo como en muestra de entregarte amoroso nos repites: “Venid, comed, tomad: esto es mi cuerpo”. ¡Carne de Dios, verbo encarnado, encarna nuestra divina hambre carnal de Ti! (Miguel de Cervantes)

¡Oh Santuario divino que contiene el alimento que no se agota y garantiza la vida eterna, el pan que es el Cuerpo de Cristo, pre­sencia real y actual de su realidad celestial, haz que nuestra mente y corazón queden cautivados por tu amor, transformándonos en tu cuerpo consumido por el servicio en el mundo de hoy!