El milagro de las hormigas

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En un cálido verano, había un grupo de hormigas visitando casas y recolectando comida para el invierno. Todos los días iban a una vivienda dife­rente. Un día les tocó ir a la casa de Sofía y lo primero que vieron fue una rica torta. Sin dudarlo, fueron hacia ella.

Cuando llegaron, vieron una comida fantástica: una sabrosa torta de maíz. Pero también notaron que había un enorme problema: estaba encima de un vaso y este, en un plato con agua. Ante esta situa­ción, las hormigas se reunieron y decidieron hacer una torre (lo cual sería casi un milagro). Todas estaban de acuerdo, menos Rafelina que dijo: “No lo vamos a lograr porque ustedes son débiles y tontas. Mejor lo hago yo sola”.

Ignorando sus palabras, sus compañeras la invitaron de nuevo, pero ella se negó a trabajar junto a ellas. Así que no tuvieron más remedio que hacer la torre sin ella. Y lo lograron, aunque parezca mentira. Luego, regresaron a su nido subterráneo.

A Rafelina no le importó lo sucedido y se le ocurrió la siguiente idea: trepar por los gabinetes y cuando estuviera sobre la torta, lanzarse hacia ella. Así lo hizo y todo iba según lo planificado, pero cuando se soltó, una refrescante brisa se la llevó y cayó en el agua del plato. Por suerte, ella sobrevivió y comprendió que es mejor trabajar en equipo, y que no debemos ser orgullosos.