Diócesis de La Vega celebra sus Fiestas Patronales en honor a la Inmaculada Concepción

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Del 30 de noviembre al 8 de diciembre celebramos las Fiestas Patronales de la Catedral de La Vega como acontecimiento que reúne a todo el pueblo de Dios en una triple dimensión. En primer lugar porque se trata de la Fiesta en honor a la Parroquia Catedral, que data des­de el año 1504. También constituye una fiesta diocesana, porque es la Patrona de   la Diócesis. Y en tercer lugar es la fiesta de la ciudad porque La Vega le debe su nombre a la “Concepción”.

Para este año se ha elegido como lema: “Dichosos los que es­cuchan la Palabra de Dios y la cumplen”. En el caso de nuestras Fiestas Patronales le hemos añadido: “al estilo de la Inmaculada”. Esto por muchas razones:

  1. a) En María se nos muestra el ideal de cada ser humano. En ella permanece el gran sueño de Dios para cada persona. Se trata de vivir conforme a su voluntad, es decir, ser santo, inmaculado y puro.

El propósito de Dios para cada ser humano no fue la vida de pecado, sino la vida de gracia y de santidad. Es decir, en comunión plena con Él.

Nuestro Obispo dio­cesano, Mons. Héctor Rafael Rodríguez, con ocasión de nuestras fiestas patronales, nos recuerda que “contemplar a la Virgen María, bajo el título de la Inmaculada, nos puede ayudar a comprender en realidad lo que significa la dicha de un ser humano, que no se trata en alcanzar éxitos hu­manos, sino en buscar cumplir con los deseos divinos en todas las circunstancias de la vida. Expresemos también nosotros nuestro “fiat” a la voluntad divina, para que también en nosotros se cumpla su Palabra”.

  1. b) En María se realiza la gran dicha de cada ser humano, que es vivir conforme a la voluntad de Dios. Aquí no se trata de entender, sino de vivir y ser. María dijo SÍ a la voluntad de Dios. Una voluntad que se debe cumplir en todos los momentos de la vida: en los éxitos, como en la Boda de Caná, en los dolores como en el momento de la crucifixión y en los momentos de espera, como en Pente­costés.
  2. c) En María, se visualiza la nueva creación y la nueva visión de comunidad. Ella permanece fiel ante la venida del Espíritu Santo. Ella es prototipo de fe. Ella es modelo para todos aquellos que aceptan a su Hijo como Salvador y Señor.

Todo esto indica que María se convierte en una “Biblia abierta” para cada creyente. Ella meditaba todas las cosas en su corazón. Ella es la misma de la que Jesús dijo, que dichoso es aquella persona que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica. María vivió conforme a la palabra divina.

Razón tiene nuestro pueblo sencillo cuando experimenta en la persona de la Virgen María, la forma concreta de vivir la Palabra, porque toda su vida es un testimonio como ser un auténtico creyente, de forma coherente, humilde y convincente.

Aprovechemos todos esta fiesta de María para crecer en el conocimiento y en la vivencia del Mensaje de Jesucristo. Todos como Iglesia estamos llamados a volver a la forma original de vivir el Evangelio.

La Inmaculada es esa fiesta que nos conecta con nuestra forma original de existencia. Fuimos creados todos de manera “inmaculada”. El Pecado nos “manchó”. María es nuestro prototipo de vivir conforme a los deseos divinos.

 

En las Fiestas de este año, queremos destacar algunos elementos, como son: la familia y la misión. Es por eso que para cada noche hemos invitado a familias testimoniales de nuestra ciudad y a sacerdotes misioneros de nuestra Diócesis que ejercen su ministerio en alguna iglesia particular del país. A ellos nuestro agradecimiento por su entrega generosa.