Cuando su hijo es el acosador

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“Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento”. Eleanor Roosevelt

 

El acoso escolar, también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o, incluso, por su término inglés bullying, es cual­quier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. (Fernández, Espada-Ruíz, 2009)

Para algunos padres es difícil reconocer las conductas desadaptadas de sus hijos, pero aceptar lo que está pasando es vital y más cuando se trata de acoso. Situación que amerita intervención inmediata para ser resuelta.

Sugerencia para padres de niños que está ejerciendo el acoso:

 

Si el centro educativo donde estudia su hijo le informa que está ejerciendo acoso en compañeros de curso, es importante tomarlo en serio, no echar la culpa a los profesores, al sistema escolar o a los compañeros.

Cuestione a los profesores y amigos de su hijo, sobre las conductas de acoso que ha tenido, esto manteniendo la calma y la cordura. Aceptar la situación ya es ganar.

Con la información obtenida, hable con su hijo, de forma tranquila y fomentando que hable, ­exprese sus sentimientos, sus frustraciones y sus quejas.

Cuando su hijo es el acosador, usted como padre debe brindar a su niño toda la confianza posible para investigar el porqué de su conducta, sin llegar al maltrato, ni físico ni emocional. Recuerde, los niños son una especie de esponja que absorbe todo lo de su medio ambiente y si no se le enseña a canalizar de forma asertiva sus emociones negativas y sus frustraciones, pueden practicar el acoso como forma de expresión.

Demuestren a su hijo que lo quieren, lo respetan y valoran pero que desaprueban la conducta que está practicando y que debe hacerse responsable por ella.

Recuerde, aunque su hijo sea una amenaza, necesita aceptación, ayuda y orientación. Por eso, ­ustedes como padres tienen la responsabilidad de prestar el apoyo necesario para resolver la situación y mejorar las conductas de su hijo.

Se recomienda asistencia psicológica para que los niños aprendan a manejar de forma acertada la frustración, canalicen la agresión y desarrollen habilidades sociales.