Cosmético, ca

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Es una palabra sumamente conocida, sobre todo por la venta de infinidad de productos, presentados co­mo eficacísimos a la hora de embellecer a alguien. Pero también, como lo con­signa la Real Academia Es­pañola, se usa en sentido figurado. Tal es el caso de un comunicador que se re­fiere al “tratamiento cosmé­tico” de una problemática, en el sentido de que no se va al fondo de la cuestión sino solo a suavizarla o embellecerla un poco. (Cf DED, pá­rrafo siguiente). (Del gr. κοσμητικóς). 1. adj. Dicho de un producto: Que se utiliza para la higiene o belle­za del cuerpo, especialmen­te del rostro. U.t. c. s. m. U. t. en sent. fig. 2. f. Arte de aplicar estos productos. (Diccionario de la RAE). “Referido a una decisión o a una medida, más aparente que real” (DED).

Como puede notarse, la palabra cosmos (κόσμος), tan usual en filosofía, y aun en el lenguaje común, utili­zada para referirse al universo, es muy cercana a la anterior.

En griego significa mu­chas cosas, desde orden hasta conveniencia, pasando por director y magistrado supremo; pero también tiene el sentido de atavío, ornamento, gloria, honor. Es sabido que lo que primó para llamar Cosmos al universo fue el orden que po­demos encontrar en él, lo cual admiraron mucho los griegos, de modo tal que este asombro dio nacimiento a la filosofía.

COBARDE

Esta palabra, al igual que en inglés coward, viene del francés couard, que procede del latín cauda (cola). Se asegura que tiene su origen en el hecho de que el perro, cuando siente temor, se marcha con la cola entre las piernas.

DESASTRE

 

“El día que nací yo, qué planeta reinaría…”, dice la canción que popularizó José Feliciano. Pero, ¿qué tiene que ver un desastre con una canción o con una estrella?

Quizá sirve de algo pensar que todavía hay personas que no salen a la calle sin haber visto su horóscopo: No pueden arriesgarse sin saber qué le depa­ran los astros. Si todavía es así, supongan cómo sería siglos atrás.

Así nació la palabra de­sastre (disastro en italiano, desastre en español, désastre en francés, disaster en inglés…). Disastro: es decir, ‘con mala influencia de las estrellas’.

(Nótese que todavía exis­te en inglés la expresión ­illstarred, con semejante significado). Por supuesto, lo que está marcado así, está destinado al fracaso, al de­sastre.

Por ejemplo, en Europa, especialmente en Italia, al no conocerse las causas científicas de las grandes epidemias del s. XV, fueron atribuidas a la influenza de las estrellas. La palabra in­glesa influence mantiene todavía, entre otros, este significado.

Aparte de esto, el término italiano influenza quedó, (en inglés, español y otros idiomas), como sinónimo de epidemia, especialmente ‘gripe’.