Por: Isabel Valerio lora, MSc.                  Email:[email protected]

“La gran enfermedad hoy en día no es la lepra o la tuberculosis, es el sentimiento de no ser querido (Madre Teresa de Calcuta)

El cáncer de mama es un tumor maligno que se inicia en la glándula mamaria. O sea,  ocurre cuando algunas células de la mama comienzan a crecer de forma anormal. Ocurre en hombres y mujeres y es más frecuente en mujeres. El 19 de octubre es el Día Contra el Cáncer de Mama.

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Hacer frente a un cáncer de mama puede suponer un impacto real en todas las esferas de la vida de la paciente, su familia y personas cercanas. Desde el momento en que la enfermedad se identifica, el paciente es objeto de “un proceso progresivo y creciente de fragilización psicológica centralizada en el temor a la muerte y la mutilación de su imagen corporal.

La mayoría de las mujeres experimentan sentimientos de ansiedad, incertidumbre, miedo o depresión. Después, más allá del diagnóstico, está la esperanza a recobrar su salud. La mujer busca soluciones, alivio a su malestar y espera ser escuchada, comprendida y orientada. Por lo que obtener información de un profesional confiable le es de mucha ayuda tanto para asimilar el diagnóstico y  para comprender  los tratamientos.

Cuando la mujer va a ser sometida a una cirugía de extirpación de  mamas o mastectomía, sufre una doble crisis: por un lado la exposición a un riesgo quirúrgico que puede aumentar sus posibilidades de recobrar la salud, por otro lado, la privación de un órgano, el seno. Ayudarles a gestionar las diferentes emociones que surgen en estas situaciones como: rabia, tristeza, ansiedad, depresión, desesperanza, permiten elaborar ese duelo.

Algunas mujeres después de una mastectomía, reciben otros tratamientos como la  terapia hormonal para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Otras mujeres necesitan quimioterapia o terapia dirigida después de la cirugía. De ser así, la radioterapia y/o la terapia hormonal por lo general se retrasan hasta que finaliza el tratamiento con quimioterapia.

Para una mujer, adaptarse a vivir con cáncer de mama exige tiempo, paciencia, una red de apoyo, mucha información confiable  e interés personal en  participar de su propio proceso de  enfermedad –recuperación.