Por: Isabel Valerio Lora, Mc

Email:isabelvlora@gmail.com

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:9.  

Hay personas que tienen un gran potencial, sea para aprender o para aplicar esos conocimientos pero siempre están haciendo lo mismo, es como si no se atrevieran a cruzar ese umbral, que les puede cambiar significativamente su vida y su bienestar. Será que no se atreven a dejar su zona de confort.

La zona de confort es la forma en que una persona vive normalmente, incluyendo tanto aspectos placenteros como desagradables, pero bajo control. (Puig, 2024). Es un  estado psicológico en el que una persona se siente segura y cómoda debido a su entorno conocido y familiar, en el que las interacciones son agradables y fáciles, basadas en relaciones comprendidas y establecidas, que son nuestro apoyo emocional y dan el sentido de pertenencia.

Desde la psicología, muchos han estudiado la zona de confort pero fue en 1908, cuando  los psicólogos Robert M. Yerkes y John D. Dodson descubrieron que un estado de comodidad relativa puede mantener un nivel constante de rendimiento y que ante ciertos estímulos controlados de ansiedad el rendimiento puede aumentar de forma notoria,  porque nos pone a prueba.

Signos de que estamos en zona de confort:

Cuando siempre seguimos las mismas rutinas monótonas y seguras, no asumimos ningún riesgo, no enfrentamos ningún desafío y por ende, no aprendemos nada nuevo ni desarrollamos nuestro potencial.

Cuando nos auto imponemos barreras: No soy capaz, no puedo aprender, puede irme mal, muchos han fracasado, siempre he sido así, ya es muy tarde para cambiar. Nos enfrascamos en una monotonía, que nos estanca y pone una limitante entre nosotros y nuestros sueños.

Cuando dejamos todo para después. La procrastinación es el miedo inconsciente a enfrentar obstáculos y retos. 

Para alcanzar nuestro  desarrollo y  realización personal, es imprescindible  salir de la zona segura y afrontar nuevas experiencias. No significa hacer cambios extremos o arriesgados, puede ser algo tan simple como levantarnos más temprano para hacer ejercicios. Esos primeros días, nuestro cuerpo y nuestra mente nos intentan bloquear para no hacer el cambio. Algunos días nos sentiremos ansiosos, al iniciar el día porque eso no es parte de lo conocido para mí, es algo nuevo a lo que recién me estoy adaptando. Ahí nos estamos desafiando a nosotros mismos, asumimos ese reto. En su inicio puede ser incómodo, conlleva adaptación y aprendizaje, pero poco a poco se consigue.

Beneficios de salir de la zona de confort:

Aumenta la confianza en nosotros mismos. Cada logro por pequeño que sea es importante.

Nos permite aprender nuevas habilidades y aplicarlas.

Desarrolla nuestra creatividad.

Hacemos mejor uso de nuestro tiempo.

Salimos  de la monotonía.

Si entiendes que necesitas salir de tu zona de confort y no sabes cómo hacerlo, busca ayuda psicológica, que será de gran ayuda.