Alegría, alegría hermanos, que si hoy nos queremos, es que resucitó. Así hemos cantado a todo pulmón, contagiando de esperanza a todos los que están a nuestro lado.
Porque como dice el Papa León XIV: La resurrección no es un evento del pasado, sino una fuerza presente, capaz de curar una de las enfermedades de nuestro tiempo, que es la tristeza.
Cuántos seres humanos hoy pasan por momentos muy difíciles, atrapados por el miedo, la soledad y la angustia de sentirse abandonados, como si estuvieran atrapados en un callejón sin salidas.
Frente a tantos signos de muerte, estamos llamados a dar paso a la vida. Llenar nuestros ambientes de esperanza; haciendo realidad la solidaridad que hace visible la hermandad.
Trabajar por la paz, que es abrir caminos a la alegría. Es ser luz en medio de tantas tinieblas que oscurecen el firmamento de la existencia humana.
Necesitamos vivir como resucitados, siendo verdaderos constructores de un mundo nuevo.
En la Pascua Infantil Salesiana, celebrada en Moca, en donde participaron más de 600 niños, niñas y preadolescentes, encontramos un hecho concreto de los frutos de la resurrección. Porque con esta feliz iniciativa se está sembrando la semilla del respeto, amor, comprensión y compromiso, que dará sus frutos en bien del país.
Vivamos la Resurrección del Señor a toda plenitud. Nuestro pueblo necesita resucitar.




