Por: Isabel Valerio Lora, MSc.
‘Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior”. Ralph Aldo Emerson.
El DSM-5 define la demencia bajo el término Trastorno Neurocognitivo Mayor. Se caracteriza por un deterioro cognitivo adquirido y significativo en uno o más dominios (memoria, lenguaje, función ejecutiva, etc.) respecto a un nivel previo, que interfiere con la independencia en las actividades diarias.
El tratamiento de las personas con demencia incluye fármacos y otros tipos de terapias. La roboterapia constituye una intervención terapéutica no farmacológica, que utiliza robots sociales con apariencia de mascotas (gatos, focas o perros) para ofrecer compañía, estímulos positivos y apoyo emocional a los adultos mayores.
Esos dispositivos están equipados con tecnología avanzada, incluyendo sensores e inteligencia artificial, lo que les permite interactuar mediante el tacto, la voz y el movimiento. Por ejemplo, un gato robótico puede mover la cola y ronronear cuando se le acaricia, creando una conexión emocional genuina.
La roboterapia puede ser útil para la demencia, ya que mejora el estado de ánimo, fomenta la interacción social y la comunicación, ayuda a las personas con sus actividades diarias, mejora el bienestar y disminuye el trabajo de los cuidadores. (Gelderblom y De Witte ,2012).
Las sesiones de roboterapia son supervisadas por un profesional entrenado en el área (terapista ocupacional o psicólogo), y en ella al adulto mayor se le presenta “ese animalito especial”.
Se observa su reacción para ver si lo acepta y se siente a gusto. Las sesiones duran entre 30 y 45 minutos, pueden ser individuales o grupales. En terapias de grupos, los adultos mayores, por turno, comparten su experiencia.
Beneficios de la roboterapia en demencias.
Luego de unas semanas de sesiones, los mayores tienden a estar más tranquilos y sonrientes, mostrando menos ansiedad o tristeza.
Acariciar el animal-robot ayuda a disminuir niveles de estrés y ansiedad, proporciona compañía y propósito (“tengo algo a quien cuidar”).
En pacientes con demencia avanzada, reduce la agresividad y agitación.
Disminuye síntomas depresivos leves y apatía al mejorar la disposición para participar en actividades.
La roboterapia actúa como una eficaz terapia de estimulación cognitiva. Al interactuar con el robot, los mayores ejercitan habilidades mentales sin darse cuenta del esfuerzo involucrado.
Interactuar con el robot requiere concentración en sus movimientos y sonidos.
Muchos mayores rememoran mascotas anteriores al acariciar el animal robótico, siguen visualmente sus movimientos manteniendo activas sus referencias visuales.
Las sesiones grupales favorecen interacciones entre los participantes, quienes no interactúan mucho, comienzan a comunicarse durante las sesiones con el robot. Adicional, mejora la relación del adulto mayor con su cuidador.
Recordamos, que la roboterapia es una estrategia terapéutica, en ningún caso sustituye la interacción humana.




