Aunque hoy no son pocas las personas de corazón dispuesto a la paz, un gran sentimiento de impotencia les invade ante el curso de los acontecimientos cada vez más inciertos. Así lo expresa el Papa León XIV en su mensaje con motivo de la 59 Jornada Mundial de la Paz 2026. 

Cada día estamos recibiendo noticias que nos presentan un mundo herido por las guerras. 

A muchos seres humanos, les está invadiendo la incertidumbre, el miedo, y la desesperanza. Ya decía el Papa Francisco que estamos en presencia de una Tercera Guerra Mundial, pero por pedazos. La guerra destruye vidas, humanidad y futuro, convirtiéndose siempre en una derrota. En contraste, la paz fomenta la construcción y permite el progreso conjunto, asegurando que nada se pierda y todos ganen. 

Ante este triste panorama llega a nuestro corazón la oración de San Francisco de Asís, cuando exclamaba: Señor, hazme instrumento de tu paz, donde haya odio, siembre yo amor; donde haya duda, fe; y donde haya tristeza, alegría. También recordemos al Papa Pablo VI, cuando aquel 4 de octubre de 1965 en su histórico discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó: ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra! 

Es hora de trabajar por la paz y elevar una plegaria al Dios de la vida para que nos dé la sabiduría, y así  entender que la guerra es un mal, y que con ella perdemos todos, y con la paz ganamos todos.