La vida silvestre es el conjunto de organismos vivos (animales, plantas, hongos y microorganismos) que no han sido domesticados por el ser humano y que viven y se desarrollan en libertad, en su hábitat natural.

Aspectos claves de la vida silvestre: Organismos no domesticados: Son especies que nacen, se reproducen y mueren en la naturaleza, sin depender del cuidado directo del hombre para su supervivencia. Desde un colibrí en la ciudad hasta una serpiente en la selva, pasando por un hongo en un bosque o un liquen en el tronco de un árbol.

Libertad y hábitat natural: Viven en ecosistemas donde interactúan con otras especies y con el entorno físico (agua, suelo, clima). No están confinados en granjas, criaderos o casas.
Valor intrínseco y ecológico: Más allá de su belleza, la vida silvestre es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas. Cada especie juega un papel único (polinización, dispersión de semillas, control de plagas, etc.) que mantiene la salud del Planeta.
Incluye toda la biodiversidad: No se refiere únicamente a los animales grandes y carismáticos (como elefantes o ballenas), sino a toda la variedad de seres vivos en un lugar determinado, incluyendo como ya se dijo, insectos, plantas, hongos y microorganismos.

Si, la acción humana puede invadir e invade, permanentemente los espacios naturales. Hacer conciencia de ello es y debe ser el fin de este día.