En un ambiente de profunda alegría y gratitud, se celebró la Eucaristía con motivo de la Profesión de Votos Simples de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha (HH.C.C.S.), presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
La celebración, enmarcada en el tiempo cuaresmal y en el 117 aniversario de la Pascua del Beato Siriaco María Sancha, reunió a religiosas, sacerdotes, familiares y amigos que acompañaron con emoción y fe a las novicias en este paso decisivo de su consagración.
En la Homilía, Mons. Morel Diplán subrayó tres ideas centrales, iluminadas por la Palabra proclamada:
La llamada es iniciativa de Dios. Recordando la carta de San Pablo, afirmó que Dios no llama por méritos humanos, sino por amor gratuito. Invitó a las jóvenes a no olvidar nunca el momento en que escucharon esa llamada y a renovar cada día su “sí”.
La consagración es una entrega total y orgullosa. Inspirado en el Deuteronomio, destacó que Dios elige y consagra, y que la vida religiosa no es un desperdicio, sino una ofrenda generosa. Exhortó a vivir la vocación con firmeza, alegría y sin complejos, como testimonio valiente ante el mundo.

Mantener la lámpara encendida. A la luz del Evangelio de las vírgenes prudentes, animó a las nuevas profesas a conservar el “aceite” de la fe, la alegría y el entusiasmo, para que nada apague la luz de su vocación, aun en medio de las dificultades.
Cuatro jóvenes —provenientes de Nigeria, Kenia, Haití y República Dominicana— profesaron por primera vez los votos de pobreza, castidad y obediencia, integrándose plenamente a la familia sanchina. Sus culturas, unidas en un mismo carisma, reflejaron la universalidad de la Iglesia y la riqueza de una congregación que abraza la diversidad como don de Dios.
Durante la ceremonia, tras la bendición de los hábitos y la profesión pública de los votos, las junioras recibieron el crucifijo como signo de su entrega total a Cristo. El gesto fue acompañado por la oración de toda la asamblea, que pidió fidelidad, perseverancia y abundantes frutos vocacionales.
La celebración también fue ocasión para agradecer los aniversarios episcopales de Mons. Morel Diplán y del cardenal Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, Arzobispo Emérito de Santo Domingo, elevando plegarias por su fecundo servicio a la Iglesia.
Al finalizar, las neoprofesas expresaron palabras de gratitud a Dios, a sus familias —algunas presentes desde África—, a la Superiora General y a toda la congregación, destacando que la vocación “no separa el corazón de la familia, sino que lo ensancha hasta abrazar el mundo”.




