Por: José Jordi Veras Rodríguez
jordiveras@yahoo.com
Para el mes de julio del año pasado, 2025, escribimos sobre este tema de salud mental, al cual le hemos dado el seguimiento de lugar, desde medios de comunicación y redes sociales, porque en realidad resulta preocupante y es un tema neurálgico, viendo todos los hechos que estamos viendo desde hace unos años, y más luego de la pandemia, en la cual se advertía sobre el aumento de casos a nivel nacional y así ha resultado.
Al parecer, nuestros pedimentos han tenido eco en el gobierno, que hace poco, anunció un Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental 2026-2030, y en el cual, entre otras cosas, incluye:
Los enfoques prioritarios serán el fortalecimiento del primer nivel de atención primaria, reforma de la seguridad social, política de medicamentos, fortalecimiento de la red de traumatológicos y de atención a la salud mental.
Todo esto se traduce en lo siguiente: La expansión de las Unidades de Intervención en Crisis en Salud Mental, que pasarán de 18 centros actuales a 89 unidades a nivel nacional, incrementando la disponibilidad de camas de 137 a más de 500 camas al finalizar ese año. Además, el plan incluye programas especializados como unidades de psicotrauma integradas a la red de trauma, una unidad para personas con consumo de sustancias psicoactivas, proyectos de salud mental penitenciaria y la implementación del programa “Habitación de Despedida Perinatal”.
De acuerdo al director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Julio Ladrón, al momento de dar a conocer este Plan, indicaba que los desafíos que enfrenta el país en materia de salud mental, es la prevalencia de depresión (4.7 %), ansiedad (5.7 %) y el suicidio como tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años.
El plan contempla el fortalecimiento del componente comunitario, mediante espacios de diálogo para el manejo del estrés, duelo, violencia y consumo de sustancias, así como visitas domiciliarias, referencia y contra-referencia efectiva con hospitales y servicios especializados.
En otras palabras, lo que se busca es humanizar lo que hoy se encuentra en la invisibilidad, por una falta de voluntad política, buenas atenciones, o prejuicios, o desconocimiento o por los altos costos de terapias y medicamentos. Esto habla, no sólo de autoridades, sino de la sociedad misma.
Es importante que el gobierno, a través de Salud Pública, haya comenzado a mostrar el real interés y la voluntad requerida para mover los hilos y quitar los obstáculos que siempre han mantenido estas afecciones que atacan la salud mental del dominicano.
Ya está bueno de ver caer a nuestros conciudadano tomar decisiones precipitadas o definitivas, muchas veces, por no tener una mirada social o gubernamental y del propio sistema de salud y seguridad social, que están llamados como entes, a velar y contribuir a una mejor estabilidad emocional de toda persona que habita en este país.
Saludamos el anuncio y que se pueda dar la posterior ejecución de este Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental, porque ya se requería que las autoridades mostraran la sensibilidad y empatía, para que nadie tenga que seguir muriendo o viviendo un infierno, por la indiferencia a mejorar los aspectos de la sanidad de la mente, que tan importante es para la estabilidad de un ser humano.
Enhorabuena la llegada de una luz en el camino, y que haya valido la pena haber dedicado tantas líneas para ver realidad al menos, una iniciativa que sea empujada por la voluntad ejecutiva y política.




