La Cuaresma ha comenzado. Estos 40 días nos llaman a tener un alto en el camino para revisar cómo va nuestra vida a nivel personal y comunitario. Nos invita a la conversión, tan necesaria para cambiar el rumbo equivocado por donde transitan tantas personas. Aquí en nuestro país, y otras partes del mundo, vemos resultados de violencia intrafamiliar, inseguridad ciudadana, feminicidios, corrupción, y otros males que nos impiden lograr una convivencia fraterna. La Cuaresma nos brinda la oportunidad de cambiar estos signos de muerte.
Sabemos que en este tiempo especial muchas personas se privan de acciones y deseos como una forma de purificación y escoger el camino del bien dejando atrás el egoísmo, la indiferencia frente al que sufre y la violencia que trastorna todo. Es abrirle espacio a la bondad.
El papa León XIV en su mensaje para esta Cuaresma 2026 nos invita a vivir una forma de abstinencia que, según sus palabras, es muy concreta y, a menudo, poco apreciada. Nos pide que nos abstengamos de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos, a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.
Hagamos nuestras estas recomendaciones del Sucesor de Pedro y así iremos preparando el camino para llegar a la meta de ser hombres y mujeres constructores de una mejor sociedad.




