AM: Reliquia del Espectro Radiofónico Dominicano

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Eugenio Genito García

Sus protagonistas del Cibao, a propósito del Día Mundial de la Radio

Sus emisiones estaban sujetas a horarios limitados en sus primeras transmisiones regulares, La recepción era escasa, pues no todas las familias podían ser dueñas de un receptor, tener un radio era un lujo y escucharlo un privilegio.

Las razones eran lógicas: su alto costo y el limitado poder adquisitivo de la época. Además, las emisoras para operar necesitaban el consentimiento “del Jefe”. 

El acceso a la información y a la música estaban restringidos a quienes lograban captar esas ondas dentro de aquel estrecho espectro.

Con el final de la dictadura, llegó una leve apertura. El dominio seguía en manos de los mismos grupos económicos, sin embargo, con un montón de restricciones comenzaron a concederse permisos para que inversionistas usufructuaran frecuencias —siempre propiedad del Estado— y desarrollaran proyectos privados. Así nacieron varias emisoras de Amplitud Modulada, y la comunicación comenzó, tímidamente, a masificarse.

En el Cibao, Johannes W. Streese, siguiendo los pasos de su padre alemán, puso en el aire Radio Ritmos, en los 590 kHz.

Previo a esta apertura, la familia Pou inaugura HISA, La Voz de la Reelección, que luego pasaría a llamarse Radio Cibao.

En Moca, el locutor Gabino Núñez funda Radio Gabino, donde se formaron las primeras voces de la mocanidad para el mundo.

Para el año 1963, Leonardo Artiles y José Enrique McDougal, en los 1190 AM, ponen al aire Radio Azul, frecuencia entonces compartida con Radio Santa María. En 1973, a esta última se le asignan los 590 kHz.

Santiago y La Vega asumen entonces un rol protagónico en la diversión radial, con una programación recreativa, informativa, educativa y musical de entre 10 y 12 horas diarias.

Roque Candelario, con Ondas del Yaque, junto a Leonardo Artiles con  Radio Azul, se convierten en dueños de las audiencias del Cibao Central, con ofertas programáticas fuera de serie y un elenco de locutores de primera, que los llevó a liderar la sintonía regional.

Más tarde, José Enrique McDougal se independiza y pone en el aire Radio Amistad, ejemplo de criterio comunicacional, con alto sentido espiritual y respeto por los valores morales.

Radio Landia, con una oferta muy métrica, logró captar un público fiel con sus titulares noticiosos cada hora y música de sello particular.

No podemos olvidar a Radio Norte, única emisora donde el merengue típico y la bachata tuvieron su escenario natural. Antonio Pérez jamás se apartó de su esencia cibaeña e impuso su sello.

Siguiendo esos mismos pasos, algo más conservador, Radio Quisqueyana  también se acomodó en el mismo objetivo.

Felipe Moscoso, de la tradicional Radio Santiago, una de las primeras frecuencias concedidas para la región, conservó con orgullo el distintivo del Primer Santiago de América.

Mención especial merece el aporte de los padres Jesuitas, con la apertura de Radio Santa María, nacida como servicio a la formación, la evangelización y el desarrollo comunitario. Basta observar sus Escuelas Radiofónicas, un aporte incalculable a la educación rural dominicana.

Radio Nacional, cuna del crecimiento profesional de grandes voces del Cibao; Radio Alegre, escuela de figuras hoy consagradas; Radio Éxitos, ejemplo de crecimiento tecnológico.

Pero, sobre todo, quiero dejar claro a las futuras generaciones que estos no fueron sólo medios: fueron emprendedores del aire, visionarios que, con base técnica y pasión, se atrevieron a abrir las ondas y los escenarios donde nacieron grandes figuras.