Palabras y acciones de amor

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Pedro Domínguez

¿Quién de nosotros, en su juventud, no le escribió un poema de amor a alguien que nos encantaba? ¿O acaso no nos han brotado del alma palabras de amor para nuestra madre?

Escribir sobre el amor es lo más fácil del mundo: dejemos que se exprese el corazón, con sinceridad y sin miedo, y de seguro el resultado será digno de un Premio Nobel de Literatura en nuestra conciencia.

Incluso, los más toscos tienen esos momentos en que el amor los pule, como el papel de lija a la áspera madera o el cincel a la piedra ruda que luego será escultura. ¿Qué no puede lograr el amor?

En estos días, en que el amor y la amistad son protagonistas, lanzo al perfumado viento de la razón algunas reflexiones recogidas desde aquellos tiempos en que las espinillas inundaban mi rostro, hasta este presente en el que ya imperan las canas en mi cabeza.

“El amor anhela la perfección de lo amado, pero sin coaccionar, porque aborrece cadenas y las imposiciones. El amor requiere paciencia y delicadeza; la prisa y las asperezas lo corrompen”.

“No hay amor sin discrepancias. El ser amado es diferente y, en consecuencia, la armonía a veces se quiebra; pero los tropiezos se convierten en experiencias que robustecen el amor. El amor sabe convivir con las dificultades”.

“Quien ama valora tanto el amor que entrega como el que recibe. Es de doble vía, es recíproco. Eso sí, hay amores sinceros que no necesitan nada a cambio para alimentarse, como el amor a un hijo o a un padre, por ejemplo”.

“Todo amor motiva: provoca ganas de avanzar y de hacer; nos anima y fortalece para enfrentar las adversidades, y nos nutre de ecuanimidad para asimilar los éxitos. El egoísmo es incompatible con el amor”.

“Nadie ama lo desconocido, y solo el tiempo, que incluso puede ser breve, revela las virtudes y debilidades de quien ha de acompañarnos hasta el final de nuestros días. El amor evoluciona; no es estático ni toma asiento; madura paso a paso, y esa transformación le inyecta vida y esplendor”.

“En la pareja, quien ofende no ama; tampoco aman quienes denigran o maltratan a las personas cercanas de quien dicen amar. Amar es sinónimo de respetar y valorar a quien nos acompaña y a todo su entorno. De igual modo, si no hay admiración mutua, es difícil que el amor surja o se mantenga”.

Te invito, hoy y siempre, a transmitir palabras de amor en un papelito, en un susurro de voz o por un mensaje de WhatsApp; no importa el medio. Naturalmente, para que sean efectivas, deben ir acompañadas de acciones de amor.