En Tierra Firme hay tan grandes árboles, que si yo hablase en parte que no hubiese tantos testigos de vista con temor lo osaría decir (…), y pasando, con la gente que conmigo iba, por una sierra muy alta y muy llena de árboles, topamos un árbol que tenía tres raíces o partes de él en triángulo, a manera de trébedes, y dejaba entre cada uno de estos tres pies abiertos(..) Sería cada pie de estos más gruesos de veinte palmos; y después que todos tres pies en lo alto se juntaban en uno, aquel principal era de más de cuarenta y cinco palmos en redondo. (…). Esto que he dicho vio toda la gente que conmigo iba cuando, como dicho es (…) el año de 1522.

Sumario de la natural y general historia de las Indias

De Gonzalo Fernández de Oviedo

Ceiba pentandra (L.) Gaerth.

Ceiba, ceiba bruja, ceiba bomba, árbol del algodón, árbol de la paz. Pentandra proviene del griego “pente” (que significa “cinco”) y “andros” (género masculino) en alusión a sus cinco estambres.

Es una especie nativa de los cinturones tropicales del planeta (pantropical) y que pertenece a la familia Bombacaceae, familia madre de los árboles más corpulentos de los trópicos.

El árbol de ceiba de Tamboril es una muestra del bosque que pobló el centro del valle del Cibao, colocado en medio del pliegue hundido que ocupó el fondo del inmenso brazo de mar que unía a las bahías de Samaná y La Escocesa con las bahías de Manzanillo, las cuales desembocan en el Atlántico, una al noroeste y la otra al noreste por las bahías antes mencionadas.

Este árbol forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), siendo el Monumento Natural La Ceiba el área protegida más pequeña de la República Dominicana.

A finales de diciembre pierde sus hojas, quedando su corpulento esqueleto expuesto en su plenitud a la luz del amanecer.

Para las civilizaciones mesoamericanas estos árboles se consideraban indestructibles y representaban la comunicación entre el cielo y el mundo inferior, asociando a la especie conceptos tan elevados como resistencia y sabiduría.