En nuestro país, febrero es sinónimo de independencia. El día 27 resplandece. Toda celebración es poca para tan especial ocasión; pero esa independencia no se basta a sí misma para vivir, necesita alimentarse constantemente de otras independencias para respirar y crecer. Una de ellas es la independencia de la justicia.
Y surge la pregunta obligada: ¿contamos en la República Dominicana con una justicia independiente? Las respuestas suelen tener un alto ingrediente político y dependen, en gran medida, de quiénes están en el poder y quiénes en la oposición, así como de quiénes resultan perjudicados o favorecidos; incluso, de una semana a otra, algunos cambian su parecer.
Analicemos a los protagonistas de nuestra justicia. Obviaré al Consejo Nacional de la Magistratura, pues los resultados positivos de lo que elige son notorios. Iniciemos con el Poder Judicial. Nuestra Suprema Corte de Justicia es cada vez más transparente, accesible, eficiente y moderna; ha mejorado bastante en la reducción de la mora judicial; las influencias externas en la toma de decisiones pierden fuerza; se respeta la carrera judicial; construyeron infraestructuras adecuadas; y hay un apreciable seguimiento al comportamiento de los jueces. Esto, en lo que corresponde, es extensivo a los miembros de los demás tribunales.
¿Y de nuestro Tribunal Constitucional, creado por la Constitución de 2010? Cumple su misión como órgano supremo de interpretación y control de la constitucionalidad; no ha sufrido escándalos que perjudiquen su reputación; inspira confianza; y su jurisprudencia es constante y de alta calidad, mostrando una responsabilidad digna de admirar.
¿Y del Tribunal Superior Administrativo y del Tribunal Superior Electoral? A grandes rasgos, con relación al primero, contribuye a que la administración actúe apegada a la ley y facilita que la ciudadanía tenga acceso a la justicia administrativa para proteger sus derechos frente al Estado; mientras que el segundo mantiene el control de la legalidad de los procesos electorales, además de árbitro en los conflictos electorales. Destaco que, conjuntamente con la Junta Central Electoral, rescató un sistema electoral que estaba totalmente desacreditado.
¿Y del Ministerio Público? Solo me referiré a un aspecto, por razones de espacio. Pienso que es el Ministerio Público más independiente de nuestra historia; es el que menos ha sentido injerencia política, gracias al trabajo, esfuerzo y seguimiento de personas de bien.
Hemos tenido, por ejemplo, excelentes procuradores generales de la República que sentaron las bases de lo actual. Un reconocimiento al presidente Luis Abinader por este aporte a nuestra democracia.
Comprendo que todo no es color de rosa, que todavía hay mucho por mejorar y por recorrer, con retos de envergadura; pero el avance es evidente. Esa justicia que afianza su independencia fortalece nuestra Independencia Nacional.




