En un ambiente de fe, alegría y esperanza, la Arquidiócesis de Santo Domingo celebró el Día Nacional de la Juventud, con una Eucaristía en la Catedral Primada de América, presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo.

Asistieron cientos de jóvenes provenientes de parroquias, autoridades eclesiásticas, civiles y militares, reafirmando el compromiso conjunto de la Iglesia y el Estado, con el acompañamiento integral de la juventud dominicana.

En la homilía, Monseñor Tomás Morel destacó que la juventud es un tesoro invaluable para la sociedad y para la Iglesia, llamada a vivir con alegría, esperanza y responsabilidad. 

Inspirado en el Evangelio y en la figura de San Juan Bosco, exhortó a los adultos a no apagar la alegría natural de los jóvenes, sino a crear espacios que les permitan crecer, soñar y desarrollar sus talentos, subrayando que la verdadera juventud se reconoce por la alegría interior, incluso en medio de dificultades, y animó a los jóvenes a defender ese don como un regalo de Dios.

El padre Francisco Benito Alvarado, Vicario Episcopal de la Pastoral de Adolescencia y Juventud, resaltó la importancia de fortalecer las alianzas institucionales para garantizar oportunidades reales, promover valores y responder a los desafíos sociales que afectan a la juventud, como la violencia, la falta de oportunidades y el cuidado del medio ambiente.

El ministro de la Juventud, Carlos J. Valdez Matos, valoró el espacio eclesial como un punto de encuentro para la reflexión y el compromiso social. Asimismo, animó a los jóvenes a vivir su rebeldía, creatividad y energía con propósito, inspirados en los valores patrios y cristianos, para contribuir activamente a la transformación de la República Dominicana. Destacando la necesidad de formar una generación agradecida, comprometida con el bien común y abierta a la acción de Dios.

A la celebración eucarística asistieron delegaciones de varios centros educativos.