Iluminemos sus pasos

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Uno solo es mi deseo: que sean felices en el tiempo y en la eternidad. Así decía Don Bosco, el fundador de la Congregación Salesiana que tanto bien ha hecho a los jóvenes del mundo.

En honor a él, nuestro país celebra cada 31 de enero el Día Nacional de la Juventud, amparado en la Ley 20-93.

Esta fecha es propicia para revisar cómo anda ese importante segmento de la población dominicana.

Con profundo dolor tenemos que aceptar que muchos jóvenes van por caminos equivocados. El mal ejemplo de los adultos, y la falta de políticas sociales afianzadas en la coherencia y no en propagandas vacías, los están empujando hacia el abismo existencial.

El consumo de sustancias prohibidas, venir de hogares destruidos, la falta de oportunidades para desarrollar sus talentos y la avalancha de contenidos dañinos promovidos hasta el cansancio por muchos medios de comunicación, están trayendo como resultado una generación juvenil sin ideales, que busca con ansiedad la alegría que de sentido a su vida.

Es doloroso ver cómo la sociedad actual nos está secuestrando a nuestros jóvenes para llevarlos a un callejón sin salida, en donde encuentren la muerte a destiempo.

Hagamos un alto en el camino. Evitemos que nuestros jóvenes se nos pierdan. Ellos son el presente y el futuro del país. 

Que nuestra conducta sea la luz que les ilumine el sendero hasta llegar a la meta de la felicidad y realización plena. Que todos aportemos en la tarea de formar jóvenes que sean buenos cristianos y honrados ciudadanos como decía Don Bosco.