¿Puede mi hijo cambiar?

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Isabel Valerio Lora, MSc                    

Email:isabelvlora@gmail.com

«El éxito no es definitivo; el fracaso no es fatal. Lo que realmente cuenta es tener valor para continuar». Winston Churchill.

La pregunta parece simple, pero viene con una gran carga de dolor, sufrimiento, desesperanza, preocupación y temor. Es la típica madre que ha hecho todo  por su hijo, para que cambie, para que sane, para que deje eso que ella llama “la porquería de estos tiempos”.

Él, es el paciente identificado como una persona con problemas de adicción, que acude a consulta de psicología sin estar del todo motivado a cambiar su comportamiento.  Dice que viene presionado por su madre y hoy comienza su proceso terapéutico sin tener claridad del problema. Lo que es evidente para su madre y familia, parece algo normal para el hijo.

Con ese paciente, antes de enfocar cualquier cambio de conducta, como psicóloga tengo un gran reto: el cambio motivacional. Este paso debe anteceder siempre a la intervención propiamente dicha, porque es más fácil que cambien aquellas personas que están dispuestas a cambiar.

Es importante conocer en qué estado motivacional se encuentra el paciente para saber si es factible pedirle un cambio de comportamiento o si todavía se está en una fase prematura.

Prochaska y DiClemente, en su modelo de los estadios de cambio, identificaron 6 etapas que simbolizan seis realidades por las que cualquier persona pasa en un proceso de cambio. Según ese modelo, nuestro paciente se encuentra en la primera etapa o de pre contemplación, todavía no ha considerado que tenga un problema o que necesite introducir un cambio en su vida. 

Requiere mucha motivación por parte del psicólogo, alto nivel de empatía y trato personalizado, además de una red de apoyo que debe acompañarlo en su proceso.

La respuesta que ofrecimos a la madre fue la siguiente. La adicción a las drogas es una enfermedad del cerebro, que puede tener grandes repercusiones en el cuerpo, la mente y el ánimo. La mayoría de las personas adictas desean dejar las drogas, pero necesitan ayuda para hacerlo.

El proceso de recuperación es largo, requiere esfuerzo, apoyo y una comprensión profunda de la adicción. El tiempo varía de una persona a otra, por lo que debe ser tratado por un equipo multidisciplinario y, con el enfoque correcto, la persona puede recuperarse.