en la Catedral Stella Maris 

Monseñor Manuel Antonio Ruiz, obispo de la Diócesis Stella Maris, clausuró el Año Jubilar “Peregrinos de Esperanza”, con un mensaje firme, profundo y cargado de esperanza, durante una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Stella Maris, donde Mons. Manuel Antonio Ruiz proclamó con fuerza que “aunque se cierre una puerta jubilar, la misericordia de Dios jamás se cierra”, dejando claro que el jubileo no termina, sino que se convierte en misión permanente para toda la Iglesia. 

La jornada inició con una peregrinación, signo del año jubilar, desde las instalaciones del obispado de la diócesis Stella Maris hasta la Catedral Stella Maris, encabezada por su obispo Mons. Manuel Antonio Ruiz, junto a sus vicarios, arciprestes, sacerdotes y diáconos, consagrados, seminaristas y laicos comprometidos, acompañados por el Pueblo de Dios, como signo visible de una Iglesia que camina unida.

A su llegada al templo, Monseñor Manuel Ant. Ruiz realizó la aspersión en la Puerta Santa, bendiciendo a los fieles y sacerdotes, gesto que selló espiritualmente el cierre del jubileo.  

Al finalizar la Eucaristía, el reverendo padre Alejandro Valera, vicario general, ofreció palabras de agradecimiento a todos los que hicieron posible el desarrollo del Año Jubilar, reconociendo el compromiso del clero y del laicado.

La celebración concluyó con un renovado envío misionero, dejando claro que el cierre del Año Jubilar no marca un final, sino el inicio de una etapa en la que la Diócesis Stella Maris está llamada a brillar con más fuerza, anunciando que las puertas de la Iglesia y del cielo permanecen abiertas para todos.