Padre Richard Murray
El Nuevo Año del Señor, 2026, será una nueva oportunidad para fraternizar. Aunque no hay Juegos Olímpicos, los competidores estarán preparándose. Estas dos actividades mueven muchas personas y mucho dinero. Los Juegos Olímpicos se pensaba que podrían contribuir mucho a la fraternidad. No se ha evidenciado que esa creencia o esperanza sea verdadera.
Los deportistas juegan y ganan o pierden, vuelven a sus países de una vez. No se le ve ninguna relación de diálogo u oportunidad de relaciones interpersonales entre ellos, aunque se gasta mucho en el montaje del evento en cada país. Y por lo que se puede determinar por una rápida investigación, prácticamente, no hay oportunidades para que los atletas puedan tener intercambios personales.
El turismo es otro aspecto que ofrece oportunidades para fraternizar internacionalmente, ya que mueve millones de personas en el mundo entero y por supuesto, mucho dinero. Esta actividad parece tener su origen en las peregrinaciones religiosas a los santuarios, dentro y fuera de los pueblos tanto cristianos como los no cristianos.
Y claro, con la facilidad y rapidez actual del transporte y el deseo de conocer diferentes países, más la emigración, muchas familias se mantienen en comunicación, viajando en vacaciones para encontrarse con familiares y amigos. Aunque es más fácil promover actividades para fraternizar entre turistas, no se nota gran avance en ese sentido.
En los hoteles y playas, las personas de una misma nación ni siquiera se saludan, y eso es mucho decir.
Creo que la Iglesia podría contribuir a la fraternización, dando la bienvenida en las misas a las personas de otras naciones y ofreciendo algún material sobre la historia de la Iglesia, en folletos, a los visitantes. Con libros litúrgicos en algunos de los idiomas más hablados. También, invitar a algún visitante a hacer una lectura. Claro está que el celebrante no tiene que hablar muchos idiomas, pero sí dar una breve bienvenida a los visitantes, que la agradecerán.
Ahora bien, sería bueno si en las zonas turísticas se pudiera celebrar en otro idioma muy conocido por visitantes internacionales. Hace falta estudiar la realidad del turismo y organizar los servicios factibles, y así muchas personas que viajan puedan participar de la misa durante sus vacaciones.




