Hay duelos famosos: David y Goliat, Messi y Cristiano, Backstreet Boys o N’Sync, café o té. Pero hay uno que no es pelea, sino lección espiritual: Juan Bautista y Jesús de Nazaret.
Juan aparece como una supernova, multitudes le siguen, conversión, fuego en la palabra, el Jordán lleno. Es el profeta que todos estaban esperando. Y ¡oh, sorpresa!, cuando por fin llega Jesús… Juan hace algo rarísimo para los estándares humanos: se hace a un lado.
Ahí se inscribe una de las frases más libres del Evangelio: “Es necesario que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30).
Juan es como la luna: brilla de verdad, pero no con luz propia. Su misión no es quedarse, sino apuntar. Y cuando el Sol aparece, la luna no compite, mengua, no porque falle, sino porque cumplió su misión.
El Bautismo del Señor es exactamente eso: el momento en que el Sol empieza a levantarse. El cielo se abre, el Espíritu desciende, el Padre habla. No hay milagros espectaculares todavía, pero sí una revelación clara: Jesús no viene a llamar la atención, viene a obedecer. Se mete en la fila de los pecadores sin serlo. El Rey entra por la puerta de los últimos.
Los Padres de la Iglesia veían aquí una catequesis viva. San Agustín decía que Juan representa la Antigua Alianza, que prepara, anuncia y señala; Jesús es la Nueva, que da lo que promete. Por eso Juan bautiza con agua; Jesús bautiza con Espíritu y fuego.
Y ojo: Juan no desaparece con resentimiento, ni de mala gana o pensando que le han quitado protagonismo, desaparece con alegría. Esa es la diferencia entre el ego religioso y la santidad auténtica. El ego dice: “mírenme”, el santo dice: “mírenlo a Él”.
El Bautismo del Señor también nos pregunta algo muy incómodo para nuestros días: ¿Somos luna que señala o reflector que resplandece? ¿Queremos que Cristo crezca… o que nos sigan a nosotros?
Cuando el Sol nace, la luna no se apaga: descansa y tal vez ahí esté la paz que muchos buscamos. Porque cuando Jesús crece en nuestra vida, no perdemos luz, encontramos sentido.
Hasta un próximo encuentro
Desde el Monasterio.




