Dos caras de una moneda
Por: José Jordi Veras Rodríguez.
Hace poco, conversábamos con un amigo en el ámbito de la pelota, a raíz de terminar el pasado torneo de Béisbol Invernal Dominicano, con la ganancia para el equipo del Escogido. Comenzamos a tocar el tema respecto a las oportunidades que tienen nuestros peloteros de arribar a la gran carpa de Grandes Ligas y los que no logran el sueño.
Alguien nos dijo hace mucho tiempo, que para un dominicano llegar, primero debía romper la barrera del color y la raza. Debía mantenerse y llegar a ser mejor que el blanco, que el de color norteamericano, que el extranjero de otra nación: y una vez rompiendo todo ese esquema quien llegara sería un verdadero héroe.
Ahora bien, hay muchos otros obstáculos que deben vencer quienes buscan hoy más que ayer, el sueño de obtener una gran firma o poder ser visto por un equipo de la gran Carpa. Y algunos de estos se encuentran la conducta y comportamiento que pueden llevar mientras se encuentran en su propio país: los grupos con quienes acostumbran a reunirse: la disciplina con la que asume cada uno esa meta y que está dispuesto a sacrificar: y está también, la formación que han recibido de un hogar o de padres responsables y preocupados por el futuro de sus hijos.
Todo esto, lo hemos traído a colación, por ejemplos vistos en dos peloteros dominicanos, y como uno ha logrado su objetivo y otro que hasta ahora se encuentra en una posición muy difícil.
Nos referimos a los casos de Wander Franco, pelotero con todas la condiciones del mundo según los entendidos en el ambiente de pelota, sin embargo, hoy día tiene su futuro comprometido ante un hecho penal criminal, por estar acusado por el Ministerio Público, de abuso sexual en contra de una menor. Y el otro, es el de Juan Soto, quien acaba de firmar el contrato más alto en aspecto económico para el equipo de los Mets de New York, por 765 millones de dólares, por sus condiciones de atleta y también por la vida ejemplar que ha llevado hasta ahora.
Esto que indicamos más arriba, son ejemplos de una misma moneda, de dos caras. Y que puede ser algo que vemos de forma constante. Y debe servirnos para nosotros los padres, que mucho tiene que ver la formación que le damos a nuestros hijos, y el comportamiento que tenemos nosotros ante la vida y que ellos puedan percibir como buen ejemplo.
En el caso de Wander, además de tener problemas judiciales serios en Puerto Plata, no hace poco vimos una situación en la que estuvo envuelto. Da la impresión, que lamentablemente, este joven no ha sido bien asesorado o no fue bien guiado en su formación o habiéndola tenido, no la supo aplicar. A diferencia de Soto, que con el primer contrato millonario que tuvo, lo que hizo con el dinero, fue entregárselo a sus padres y que ellos, él siendo aún un adolescente, para que administraran ese logro obtenido en ese momento, que eran todos los cuartos del mundo para la ocasión en que lo recibió, hace años. Y miren, como la obediencia y seguir el camino marcado por sus padres, le ha dado el gran fruto a este gran ser humano y atleta del béisbol, siendo hoy, un gran ejemplo para todos los dominicanos.
Asimismo, espera Dios de cada uno de nosotros que sigamos su Luz, Verdad y Camino. Y podamos construir, sobre base firme como Roca, y no sobre arena, que se disuelva a la primera tentación o tormenta que pueda tener, quien así se construye su vida. Así lo vemos en Segunda Pedro 3: del 17 al 18: “Así que vosotros, oh amados, sabiendo estas cosas de antemano, guardaos, no sea que por el error de los inicuos seáis extraviados y caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad”.