William Arias
Recuerdo que recién ordenado sacerdote, trabajando como vicario parroquial de la parroquia San Lorenzo de Cienfuegos, Santiago, le hablé a Mons. Juan Antonio Flores, Arzobispo de la Arquidiócesis en esos momentos, de la gran población que allí había, y le invité para que desde lo alto de un cerro que hay en el barrio, viera la inmensidad del lugar y que nos ayudara a construir algunas capillas; solícito como siempre en estas cosas, Mons, Flores dijo que lo que había que crear eran parroquias. En ese momento no lo ví bien, pero como decía su eterno amigo Mons. Gilberto Jiménez, cuando en algunas cosas no estaba de acuerdo con él: “Él es el que tiene la unción”, por lo tanto había que obedecer le, y como él mismo decía: “El que obedece nunca se equivoca”, se echó manos a la obra y le acompañamos en este proyecto, que se extendió a toda la Arquidiócesis.
Lo primero que creó fue la parroquia Espíritu Santo, en Monterrico, con la perspectiva de crear al poco tiempo la parroquia Santa Martha, en el sector de La Unión y el ensanche San Lorenzo, de la barriada en cuestión. Recuerdo que antes de la erección de la parroquia conocí al Presidente de Asamblea Domingo Antonio García, quien fue el primero en evangelizar y celebrar la Palabra en esos lares. Más adelante se le unieron dos jóvenes: Freddy Luciano y el hoy diácono Fausto Mateo, quien también celebra sus 25 años de ordenado, ya que recibió dicha ordenación el día en que fue erigida la parroquia Santa Martha. Comenzamos celebrando en las calles y parqueos, donde se nos permitiera. Más adelante la señora Celeste, destino una casa que tenía para la celebración de los sábados, a las 7 de la noche, y para otros encuentros de la naciente comunidad eclesial, incluso Mons. Flores dio permiso para que se tuviese el Santísimo.
La comunidad fue creciendo y ya no había espacio en la “casita” como se le llamaba. Había surgido un coro, diversos ministerios, catequistas que iban todos los viernes por los sectores y las casas adoctrinando a la gente, grupos de oración muy masivos, Pastoral Juvenil, cenáculos y más, existía hasta su pequeño consejo comunitario. Por tal motivo, ante ese crecimiento se vio la necesidad de buscar un solar y construir una capilla o salón. Se eligieron unos solares baldíos del ensanche San Lorenzo que eran administrados por SAVICA. Se hizo la solicitud y nos los concedieron, aunque en todo el proceso de construcción hubo momentos de tensión, pues los papeles de los terrenos no estaban claros, pero se construyó la capilla, la cual se hizo en base a buenas personas del lugar y de Santiago, verbenas, peregrinaciones, rifas y todo un derroche de creatividad para adquirir fondos por parte de la comunidad.
Todo ese quehacer pastoral se trasladó al lugar donde hoy está el centro parroquial, y al poco tiempo el lugar comenzó también a ser pequeño. Es ahí cuando Mons. Flores decide declararla parroquia, y cómo dije antes, ese mismo día es ordenado Diácono Fausto Mateo, y la pequeña comunidad de la casita, queda constituida en toda una instancia parroquial.
Años después, el entonces alcalde José Enrique Sued, ya fallecido, quien nos dio el dinero del techo de la primera construcción, decidió construir al lado el hoy centro parroquial, y la antigua y primera construcción pasó a ser salón parroquial y de reuniones de los grupos de la comunidad.
Son muchos los frutos que en estos 25 años la parroquia Santa Martha ha ido cosechando, sobre todo la alegría de su gente, su disposición al trabajo y su deseo de que el reino de Dios se haga presente en sus inmediaciones. Para los que hemos trabajado allí, esto ha sido una gracia del Señor, donde de tanta gente buena hemos recibido más de lo que hemos podido dar.
Que el Señor siga bendiciendo esta comunidad parroquial, a la cual particularmente debo mucho de lo que soy y tengo mucho que agradecer. El Señor los bendiga siempre. ¡Felicidades!