En mi entorno existe una lucha feliz, no feroz, entre los que prefieren la lectura en papel a la de en pantalla. Hace poco surgió de nuevo la discusión. Convidé a las partes a dirimir sus diferencias el próximo 23 de abril, en mi hogar y así celebraríamos también el Día Internacional del Libro, señalando que, al final, escucharíamos música dedicada a este mes. Aceptaron con gusto.

Dicen los primeros que un libro, o cualquier texto, cuando se puede palpar, tiene un olor característico, que pasar páginas con los dedos es exquisito y  motiva a comprender mejor lo leído, pues nuestro cerebro asimila mejor el contenido; además, pueden ser coleccionados y no se depende del internet.

Los que opinan contrario afirman que eso de andar con un libro debajo del brazo o con hojas sueltas por ahí es arcaico, que debemos adaptarnos a la modernidad, que una biblioteca la podemos llevar en la memoria de nuestra computadora personal, que es económico, podemos descargar libros con facilidad y personalizar la lectura eligiendo el tipo de letras y tamaño.

Ambas formas no son incompatibles y cada una tiene su encanto y momento; en esencia, lo importante es leer, pues la lectura nos hace libres, amplía nuestros  horizontes y nos aleja de la ignorancia y la manipulación, tan comunes en la actualidad.

Luego del debate, ¿cuáles canciones escucharemos ese día? Iniciaremos con los dominicanos. “Que no acabe esta noche ni esta luna de abril, para entrar en el cielo no es preciso morir”, nos dirá Manuel Jiménez. “Te regalo un otoño, un día entre abril y junio, un rayo de ilusiones, un corazón al desnudo”, nos regalará Juan Luis Guerra. Y Rafael Solano, nos deleitará con “y me llamarás el 10 de abril de cada año”.

Los grandes de Cuba también protagonizarán el ambiente. Silvio Rodríguez, el talento hecho persona, cantará: “Mucho más allá de mi ventana, mi esperanza jugaba a una flor, a un jardín, como esperando abril”. Y Amaury Pérez,  lanzará esta joya: “Acuérdate de abril, recuerda mi andar sobre tu piel, descalzo; acuérdate de abril recuerda: mi gesto en el primer abrazo”.

En mi morada estarán presentes los inmortales de España. Joaquín Sabina se desahogará: “Quién me ha robado el mes de abril, cómo pudo sucederme a mí, quién me ha robado el mes de abril, lo guardaba en el cajón donde guardo el corazón”. Y Joan Manuel Serrat, nos confesará: “Especialmente en abril la razón se indisciplina y como una serpentina se enmaraña por ahí”.

Cervantes y Shakespeare conformarán el coro de que lo promete ser un inolvidable encuentro entre amigos lectores y amantes de la buena música, perfecta combinación.