Salesianas Cooperadoras dan nuevo paso para servir

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Con espíritu de alegría, fraternidad y compromiso con la misión salesiana, el Centro Local Jarabacoa, de los Salesianos Cooperadores, celebró el pasado domingo 4 de octubre, las Promesas de Zahira del Rosario Espinosa Rosario, Ana Melba Alcántara Muñoz y Rosa Emilia Báez Bautista, quienes dieron un nuevo paso en su camino de entrega y servicio a Dios, a la Iglesia y a la misión de Don Bosco.

La celebración estuvo presidida por el padre José Pastor Ramírez, sdb, Inspector de los Salesianos en las Antillas, quien estuvo acompañado por los sacerdotes Jude Joy, sdb, Genaro Martínez, sdb, director general de la Obra; Víctor Pichardo, sdb; y Jesús Pérez, sdb, junto a miembros del Consejo Provincial de las Antillas, Consulta Nacional, Centro Local de Jarabacoa, familiares y miembros de la Familia Salesiana.

Durante la celebración, las nuevas Salesianas Cooperadoras expresaron públicamente su compromiso de vivir la vocación salesiana en medio de sus realidades cotidianas, poniendo sus dones, tiempo y capacidades al servicio de la Iglesia y de los demás, especialmente de los niños, adolescentes, jóvenes y familias.

“Un árbol no se come sus frutos, los ofrece”

La homilía estuvo a cargo del padre José Pastor Ramírez, quien, inspirado en el mensaje de las lecturas y del Evangelio proclamado ese domingo, invitó a los presentes a reflexionar sobre los frutos que cada persona está llamada a ofrecer a los demás.

A partir de una imagen sencilla y profundamente significativa, el sacerdote expresó: “Un árbol no se come sus frutos, los ofrece.” La reflexión llevó a plantear una pregunta fundamental para todo cristiano: ¿Qué frutos estamos ofreciendo?

La celebración se convirtió así no solamente en un momento de acción de gracias por las nuevas Promesas, sino también en una invitación a vivir una fe que se traduzca en obras concretas de amor, servicio, fraternidad y esperanza.

La Promesa del Salesiano Cooperador constituye una respuesta personal a la llamada de Dios a vivir el carisma salesiano en la vida cotidiana. La celebración en Jarabacoa pone de manifiesto la vitalidad de la vocación salesiana y el compromiso de hombres y mujeres que, inspirados en el ejemplo de San Juan Bosco, desean poner su vida al servicio de la Iglesia y de la sociedad.

Que estas nuevas Salesianas Cooperadoras puedan ofrecer abundantes frutos de fe, esperanza, fraternidad y servicio, acompañadas siempre por María Auxiliadora y bajo la inspiración del espíritu de Don Bosco.