Fr. Miguel Ángel Gullón Pérez, O.P.

La lucha por la dignidad se fortalece cuando se suman colectivos inspirados en la conquista de los Derechos Humanos. Nadie se siente excluido, todos participan de un mismo sentir. 

Así ha ocurrido en la región oriental, donde diferentes grupos se unieron para exigir tierra, agua, salud, trabajo, educación, cese de los desalojos… A destacar el acompañamiento del P. Francisco Hernández y del Dr. Frank Varela, del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que han compartido con los Peregrinos de El Seibo, en el marco de la Campaña “La vida pende de un hilo”, coordinada por el Dicasterio para el Desarrollo Integral y la Pontificia Comisión para América Latina.

Copiamos a continuación el manifiesto que se leyó al finalizar la caminata por las calles de Higüey:

“En este día 11 de octubre, cuando se cumplen 534 años del inicio de la colonización europea, un genocidio que implicó el exterminio de más de 100 millones de indígenas en las Américas, los movimientos sociales de las provincias de la Región Este de la Republica Dominicana, que seguimos siendo excluidos y excluidas del progreso socioeconómico y cultural de nuestros pueblos, nos hemos levantado y puesto en pie aquí en Higüey, y queremos dejarle claro a los que se han adueñado del país y la región, los siguientes puntos:

• No aguantamos más abusos, por lo cual estamos unificando y levantando a nuestros pueblos para la lucha.

• La deuda social que tiene el Estado con los trabajadores y las comunidades de la región Este debe comenzar a pagarse ¡YA!

• El gobierno debe responder los reclamos de los sectores y comunidades movilizados por sus derechos como los trabajadores cañeros, los Peregrinos de El Seibo, Bayahibe, Santana, Hato Mayor, Boca de Yuma, SPM, La Romana, los barrios de Higüey y otras.

• No es posible que mientras un grupito de privilegiados que no trabajan, se sirve con la cuchara grande, los hombres, mujeres y comunidades que sostenemos la región y el país, no tengamos agua, electricidad continua a costo asequible, servicios de salud, educación de calidad, infraestructuras modernas, ni medio ambiente sano.

• Exigimos políticas claras e integrales para combatir la impunidad frente a la epidemia de los feminicidios.

• Los desalojos, el trabajo forzoso, las ejecuciones policiales y la violencia generalizada de las corporaciones azucareras, turísticas e inmobiliarias, la corrupción e impunidad debe terminar ahora, no podemos esperar otra generación perdida.

• La salud y la seguridad social deben ser prioridad nacional, asignando un 5% del PIB al sector y eliminando las odiosas ARS y AFPs.

• Exigimos defender la soberanía nacional y alimentaria, protegiendo a los productores, la economía campesina y el arroz dominicano, frente a los subsidios y abusos del gobierno norteamericano.

• Hoy, en Higüey, las provincias Altagracia, El Seibo, Hato Mayor, La Romana y San Pedro de Macorís, nos hemos movilizado por justicia social, fiscal y ambiental, contra la carestía, los apagones, los abusos, porque se reconozcan los derechos de la población dominicana de ascendencia haitiana, contra el racismo y todas las discriminaciones contra sectores vulnerables y personas con discapacidad.

• El Central Romana y las corporaciones turísticas e inmobiliarias no pueden apoderarse impunemente de nuestro patrimonio y nuestras playas, deben saber que los trabajadores y las comunidades, tenemos derecho a organizarnos para construir un nuevo poder y una nueva sociedad en la región y el país que son nuestros.

• Nos hemos levantado y nos mantendremos en pie. Hoy, cuando los que se creen dueños del mundo lanzan a millones de trabajadores a sus guerras de rapiña para robar petróleo y recursos de los pueblos, nos pronunciamos de manera inequívoca a favor de los pueblos que luchan contra los genocidas del pueblo palestino, contra el asedio, bloqueo y acoso del hermano pueblo cubano y a favor de todas las naciones del mundo que se levantan por sus soberanías, contra la opresión y las injusticias.

Los empobrecidos, los excluidos y las excluidas somos la mayoría, nosotros venceremos.

Muchas gracias.”

El documento está firmado por 40 organizaciones populares.