Dos lecciones de un hecho

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Por: José Jordi Veras Rodríguez

 jordiveras@yahoo.com

Hace unas semanas, fuimos testigos de un hecho que marcó a muchos de nosotros, porque en una misma tragedia, se envolvió la desgracia en dos familias dominicanas.

Nos referimos al caso de Enmanuel Contreras, quien resultó ser la víctima de Lenin Jhericop Núñez de León, como consecuencia de la venta de un celular, en la cual estuvo involucrado un intermediario, a través de la plataforma de Facebook, Marketplace.

El intermediario siempre fue el enlace entre ambos jóvenes, y es hoy el único que no ha hecho acto de presencia ni se tienen noticias, solo que se llama, Joan Manuel Jiménez Medina. Y éste último, se hizo pasar como vendedor ante Enmanuel, y le indicó al real propietario que deseaba adquirir el equipo. 

El joven Enmanuel le hizo la transferencia bancaria a Joan Manuel, y el punto de encuentro para la entrega del móvil y que se encontraría con el real vendedor, Lenín Jhericop, era el estadio de los Praditos, desde donde inició toda la tragedia.

En este hecho fatídico, hay una víctima directa: Enmanuel, porque con los golpes propinados, resultó al cabo de semanas, muriendo en un hospital. 

También tenemos un victimario, que a la vez es víctima indirecta, porque resultó engañado por Joan Manuel Jiménez Medina y es por esa razón que cuando Enmanuel va en búsqueda del equipo que ya ha pagado, el real vendedor está ajeno a todo. 

Ahora bien, lo que nunca será justificado fue la forma en que persiguió a ese joven, Enmanuel y terminara matándolo con un bate. Porque no es proporcional, ya que la víctima no estaba armado de nada.

Es un caso lamentable por todos los lados que lo veamos, porque no había una intención primera de matar ni fue planificado para ello, sin embargo, la forma de responder del victimario, Lenín, fue abusiva, violenta e injustificada. 

Es como fruto de todo lo que estamos viendo ahora en cada esquina, la violencia con la cual se responde ante un roce de un vehículo; por la discusión de un parqueo o por cualquier otra causa, lo primero en lo que se piensa es en reaccionar de forma iracunda.

Estamos viendo ladrones y delincuentes en cada esquina, pensamos que todo el que nos engaña o intenta hacerlo o creemos que está en eso, actuamos en consecuencia.  

Hoy, tenemos dos jóvenes y familias, envueltas en una tragedia, ocasionada por un tercero, intermediario, que hoy no aparece en el escenario. Es más que doloroso, que por la venta de un móvil, hoy esté muerto Enmanuel y con él, destrozada su familia. 

Del otro lado, Lenín, que había conseguido beca deportiva y con esfuerzo de sus padres a través de préstamos, ha tronchado su vida, porque le espera una condena.

Nadie está exento de estar en una y otra situación. Siempre pidamos a Dios que nos aleje de todo mal, y que nos cuide de responder con odio y rabia, porque el tipo de respuesta que podamos dar parece sencillo o cotidiano, puede cambiar el curso de nuestras vidas.