Rosa Ramos y José Mercedes Jáquez
Hay encuentros que sirven para recordar y otros, como este, que consiguen demostrar que aquello que fue sembrado hace décadas continúa dando frutos. Así se vivió en Villa Tapia el emotivo reencuentro “Semillas de Eternidad”, que congregó a antiguos líderes e integrantes de la Pastoral Juvenil de la parroquia San Rafael Arcángel, correspondientes a las décadas de 1980, 1990 y 2000.
La convocatoria trascendió los límites del municipio. Desde diferentes provincias del país y el extranjero, llegaron personas que hicieron el viaje expresamente para reencontrarse con quienes compartieron campamentos, retiros, celebraciones, reuniones, cantos, misiones y años decisivos de su juventud.
La música ayudó a reconstruir la memoria, un coro integrado por quienes formaron parte de los grupos musicales juveniles de aquellos años, recibió a los participantes con cantos que volvieron a escucharse con una emoción distinta: ya no eran las voces de aquellos adolescentes y jóvenes, sino las de hombres y mujeres que regresaban a agradecer por una etapa que marcó profundamente sus vidas.
La generación actual también tuvo un lugar protagónico, integrantes de la Pastoral de Adolescentes presentaron una emotiva dramatización sobre la Resurrección de Jesús y su cercanía con la juventud.
Una Eucaristía cargada de memoria y significado
El corazón del encuentro fue la celebración de la Eucaristía. Estuvo presidida por el padre Fausto García, antiguo asesor parroquial y diocesano de Pastoral Juvenil. Le acompañaron los padres Francisco Jiménez (Cualo), Eduardo, y Jaime Benito Florentino.
La celebración recuperó parte de la espiritualidad, creatividad y riqueza simbólica con que aquellas generaciones acostumbraban preparar sus encuentros con el Señor.
La celebración permitió comprobar algo que los años no han podido borrar: para aquellas generaciones, la Pastoral Juvenil fue un espacio donde aprendieron a orar, organizar, servir, liderar, convivir, asumir responsabilidades y descubrir que la fe cristiana encuentra su plenitud cuando se transforma en compromiso con los demás.

Gratitud a quienes creyeron en los jóvenes
En el encuentro fueron reconocidos: los padres Fausto García, Francisco Jiménez y Jaime Benito Florentino, así como el doctor Leopoldo Carretero, doña Sara, y otras personas que confiaron en la juventud, y contribuyeron generosamente a su formación.
Los que siguen presentes desde la eternidad
La alegría cedió entonces espacio al silencio y a la gratitud. El templo se llenó de nostalgia durante el homenaje a los sacerdotes y antiguos integrantes de la Pastoral Juvenil que ya han partido a la Casa del Padre. Entre ellos los padres Luis Domingo Toribio, Bienvenido Suriel y Silvestre de la Cruz, junto a decenas de jóvenes históricos de Villa Tapia.
Durante el encuentro se hizo la propuesta a la Alcaldesa Municipal y al Concejo de Regidores para que la Calle No. 7 del sector Galindo sea designada “Calle Reverendo Padre Luis Domingo Toribio”, en reconocimiento a sus extraordinarios aportes a Villa Tapia, a la Parroquia San Rafael, a la formación de la juventud, a los movimientos apostólicos y al desarrollo espiritual, cultural, humano y comunitario del municipio.
De la celebración a la fraternidad
Terminada la Eucaristía, los participantes salieron en caravana desde la parroquia San Rafael rumbo a Villa Edalish, en la comunidad de El Campeche, donde continuó el encuentro en un ambiente festivo y familiar.




